"Si eres pareja de hecho y vas a abrir una cuenta común, mejor cásate"

"Las parejas no se casan, pero cuando se separan quieren sus derechos", afirma Amalia Moreno, secretaria en Málaga de la Asociación de Abogados de Familia. La ruptura de estas parejas sigue el mismo procedimiento de los divorcios matrimoniales cuando existen hijos. Sin embargo, el escenario se complica extraordinariamente cuando la ruptura es contenciosa y no hay niños. En esos casos pueden hacer falta hasta tres juicios para aclarar qué bienes le corresponde a cada uno de ellos.

Amalia Moreno e Inmaculada Marín coinciden en subrayar que hace falta "derecho de familia preventivo". O sea, antes de hacer la maleta y compartir casa y despertares asesorarse y decidir a conciencia cómo se quiere que sea esa convivencia y con qué consecuencias si sobreviene una ruptura. "En el matrimonio se da por sentado que hay un régimen económico matrimonial, pero en la pareja de hecho no", subrayan. Por tanto, primero tienes que demostrar que existía la pareja y después que había una sociedad económica con intención o no de tener cosas en común. "La gente piensa que es más fácil separarse, pero en realidad es mucho más complicado de resolver jurídicamente", dice Amalia Moreno.

Ambas letradas precisan que la conflictividad acaba siendo superior porque "en el fondo las parejas de hecho no quieren ser tan de hecho. Quieren sus derechos". Concluyen con retranca que "si te vas a vivir con tu pareja y abres una cuenta común en el banco, mejor cásate".

La separación de bienes en el matrimonio tampoco es una solución definitiva, sobre todo si con antelación la pareja no comprende en toda su dimensión qué significa. "A veces vienen hasta los padres a preguntar. Incluso alguna vez han acudido los consuegros para asesorarse. Pero luego los hijos se casan y empiezan a funcionar como si estuvieran en gananciales y a comprar todo en condominio. Al final si se separan lo único que han logrado es perderse las desgravaciones fiscales que a la hora de disolver la sociedad de gananciales confiere la ley. Entonces, ¿para qué han hecho separación de bienes?", recalca Inmaculada Marín.

Afirman que los tres juzgados de familia de Málaga son "modélicos". Han impulsado la mediación familiar, cuentan con servicios técnicos de apoyo para las familias y mantienen una relación fluida con los abogados de familia que en la ciudad sí están muy especializados. Sin embargo, nada es así en el resto de la provincia.

Los divorcios y separaciones se ventilan en los juzgados civiles, junto a reclamaciones de cantidades y otra multitud de asuntos. Los particulares son atendidos por profesionales muchas veces faltos de especialización y los criterios de cada juez no están tan consensuados y, desde luego, son imprevisibles. "Hay un abismo entre un pueblo y otro e, incluso, entre un juzgado y otro". Estas circunstancias provocan en opinión de estas profesionales falta de seguridad jurídica, dificultad para cerrar los divorcios y separaciones de mutuo acuerdo y, en definitiva, que exista "justicia de primera y de segunda". Por eso consideran perentorio que los juzgados de familia tengan competencia provincial tal y como sucede, por ejemplo, con los juzgados de lo social.

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