El paro femenino se dispara

  • El desempleo se ceba con las mujeres y crece en Málaga un 80% en un año · Los sindicatos apuestan por aplicar la Ley de Igualdad y fomentar la inversión en I+D+i para crear empleo cualificado

Victoria Rodríguez, responsable del área de la Mujer de CCOO en Málaga, relata un episodio reciente vivido en el sindicato cuando se le pregunta por el empleo femenino. Hay una mujer que trabaja en un centro comercial en labores de carga y descarga desde hace siete años. Está de baja desde enero por un problema de artrosis y la empresa, ahora, la ha invitado a despedirse, a que se vaya sin hacer ruido y sin indemnización. "Nosotros le hemos preguntado si no está dispuesta a luchar por su empleo, pero sus dudas se basan en que su marido también trabaja allí y ya le han insinuado que si no accede puede peligrar su empleo", añade.

¿Qué se puede hacer? A juicio de Rodríguez, la mujer "siempre lleva las de perder". "Imagínate a una pareja en la que él cobra 1.500 euros y ella 600; tienen una hipoteca de mil euros mensuales y se da el caso de que uno debe dejar el trabajo, ¿a quién le va a tocar?, pregunta. Y añade: "El paro femenino aumenta más porque el empleo es más precario, el salario es un 40% inferior y la mujer es más vulnerable al despido".

Lo cierto es que el desempleo femenino se ha disparado en Málaga. La provincia celebra hoy el Día Internacional de los Trabajadores con 115.200 parados, la cifra más alta de la última década, y la tasa de paro entre las mujeres por las nubes. El primer trimestre del año se ha cerrado con 60.500 paradas, el 19,7% de la población femenina activa. La lectura es sencilla: Dos de cada diez malagueñas en edad de trabajar está desempleada en estos momentos. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), hay 3.400 mujeres ocupadas menos que hace justo un año y la lista del paro ha engordado un 80% en 12 meses, al pasar de las 33.500 desempleadas que había al inicio de abril de 2007 a las 60.500 actuales.

Ahora mismo hay más mujeres paradas que hombres (54.600). La estadística es negativa se mire por donde se mire. La provincia ha perdido 26.700 empleos de enero a marzo, de los que 18.200 eran femeninos. Es decir, a final de año había 42.300 desempleadas y la cifra ha aumentado un 43% en sólo un trimestre. Hay más datos de interés en la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE). Por ejemplo, 6.300 mujeres buscaban trabajo por primera vez entre enero y marzo, frente a los 3.400 hombres que se estrenaron en las oficinas de Servicio Andaluz de Empleo (SAE) para intentar entrar en el mercado laboral.

El empleo femenino en Málaga se centra fundamentalmente en el sector servicios, con la hostelería y el servicio doméstico a la cabeza. El secretario provincial de UGT, Manuel Ferrer, apunta que la construcción tiene dos vertientes diferentes: el empleo directo es netamente masculino, pero el indirecto, como el que se genera en inmobiliarias o empresas técnicas, está copado por mujeres. La conclusión es, por tanto, que la ascendente crisis del ladrillo afecta de lleno a la estadística de desempleadas. Ferrer recuerda también que se han vivido meses en los que se ha empleado a más mujeres que hombres.

Para Ferrer, la llegada del verano y de los turistas trastocará la tendencia negativa de estos meses y fomentará la contratación de mujeres. Sin embargo, precisa que no se trata sólo "de un problema puntual", sino de algo "social y de cultura". "El acceso a un trabajo es más difícil para una mujer que para un hombre y, por ejemplo, el tema del absentismo frena a los empresarios".

En su opinión, todo eso es lo que hay que cambiar. ¿Cómo? Ferrer aboga por fomentar la inversión en I+D+i, apostar por las empresas tecnológicas y propiciar un trabajo más cualificado. "Cada día salen más mujeres que hombres de la universidad, muy preparadas, y ésa puede ser una solución para absorber la oferta". Opina que la Ley de Dependencia es una oportunidad para el sector de población femenina con más de 45 años. Luego están las herramientas que proporciona la Ley de Igualdad que, sin embargo, "está costando mucho aplicar".

Rodríguez comparte su idea de que la Ley de Igualdad es una oportunidad para las mujeres y explica que se intenta concienciar a las empresas, estén obligadas o no por número de trabajadores. También apuesta por incrementar el número de mujeres en las mesas de negociación. "En Educación y Sanidad, por ejemplo, la cantidad de mujeres que hay no se corresponde con su presencia en la negociación de un convenio colectivo".

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