El particular iglú de los policías

  • Los aires acondicionados de la sala de videovigilancia, fuente de resfriados

Los policías malagueños tienen su particular iglú en plena capital de la Costa del Sol. No es que se hayan dedicado a crear la tradicional vivienda de los esquimales con grandes bloque de hielo, sino que el frío que desprende los sistemas de refrigeración de la sala de videovigilancia les obliga a protegerse con mantas y ha sido la causa de más de un catarro. En verano se agradece la bocanada de aire fresco, pero cuando el tiempo arrecia, la habitación se convierte en una cámara frigorífica.

Según pusieron de manifiesto fuentes sindicales, y confirmó recientemente el comisario provincial, Juan Jesús Peñalver, en un comparecencia pública, los monitores y demás tecnología de la sala de videovigilancia requieren bajas temperaturas para que no se calienten y se estropee el sistema, por lo que habitualmente los aparatos de aire acondicionado están a su máxima potencia.

Esto provoca una atmósfera gélida que ha causado más de una baja entre los agentes debido a los resfriados y a la gripe. Las citadas fuentes señalaron que algunos de ellos optan por llevarse una manta, pero que los cambios de temperatura hacen estragos.

Los sindicatos policiales estudiaban la sala por si se acogía a la normativa de riesgos laborales y se trataba de buscar una solución al problema del frío.

El sistema de videovigilancia ha estado rodeado de polémica desde su puesta en funcionamiento. El Ayuntamiento de Málaga realizó una fuerte inversión para ponerlo en marcha, pero su gestión corre a cargo de la Policía Nacional. Durante sus primeros días de andadura, los sindicatos denunciaron que ningún agente observaba los monitores, algo que negó el anterior comisario provincial y que sí confirmó el propio Peñalver, que ha tomado cartas en el asunto y está tomando medidas para solucionar los problemas.

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