La pasión según los achaques

  • Las personas mayores reducen o evitan sus relaciones sexuales a medida que se adentran en los años de vejez por motivos físicos o de ideologías

Las relaciones sexuales es un tema natural para algunos, espinoso para otros y tabú para muchos. De una u otra manera, las cuestiones íntimas están rodeadas de determinados aspectos clínicos y emocionales que unidos a la edad pueden condicionarlas. Así lo detalla un informe realizado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso).

Según este estudio, las trabas ideológicas generacionales son uno de los factores que menos favorecen el sexo entre personas mayores. José Antonio López Trigo es geriatra. Para este médico "los valores sexuales de las personas mayores distan mucho de los de los más jóvenes". "Para una persona de cierta de edad, una caricia o un beso puede satisfacer todas sus necesidades; entre la juventud es muy importante mantener una relación plena", apunta López Trillo.

La mucha o poca importancia del sexo en la vida de las personas también ha estado influida por los clichés sociales y barreras ideológicas. "Hay una barrera mental en las personas de la tercera creada por una cultura generacional. El sexo durante mucho tiempo se ha planteado sólo como un instrumento de procreación o en todo caso para satisfacer al hombre. En el momento que hubiera un atisbo de placer , ya era algo pecaminoso", explica este geriatra.

Un aspecto fundamental que determina la vida sexual de los mayores son los cambios físicos que sufren, máxime en aquellas partes de la anatomía que influyen en la fisiología sexual. "Hay una serie de cambios en los mayores que hace que se pierda facilidad y vigor a la hora de tener sexo. Alrededor de la menopausia a veces las mujeres se sienten menos mujer, pero es una edad en la que pueden disfrutar plenamente del sexo porque ya no hay riesgos a embarazos no deseados o cualquier otro tipo de problemas".

La sexualidad, según este informe del Imserso, implica aspectos que igualmente pueden influir en la cantidad y la calidad de las relaciones. Manoli Ruiz se reconoce como una persona fría en lo que al apetito sexual se refiere. "Yo nunca tengo ganas, no me apetece. Eso no es una cuestión de la edad, sino de la naturaleza de la persona. Hay personas más fogosas y otras menos fogosas".

Otros de los factores que influye en la reducción de la actividad sexual es la viudedad. "La viudedad se consideraba el principio del fin de las relaciones sexuales. Esto también es debido a que a ciertas edades el buscar a otras personas implicaba que ya no se hacía para procrear sino por puro placer y eso no estaba bien visto" explica el geriatra, López Trigo.

A pesar de esto hay casos en los que esta situación no influye en el deseo pasional. Luis Sánchez tiene 79 años y es viudo por dos veces. A pesar de su edad y sus circunstancias matrimoniales él confiesa con cierta sorna que "siempre está dispuesto". "Uno siempre tiene ganas, lo que no quiere decir que siempre encuentra alguien con quien estar".

El efecto del proceso del envejecimiento sobre la sexualidad y la función sexual depende realmente del estado físico y mental de cada persona. Juan García tiene 63 y entre una mezcla de ironía y resignación confiesa que "la fogosidad tiene una edad y uno no puede soportarlo igual con 18 años que con 60, la naturaleza es así". "Todos tenemos dos sexos; uno en la cabeza y otro debajo de la cintura. El primero se mantiene, porque a mí me siguen encantando las mujeres, pero el de abajo, a veces falla".

Según el estudio realizado por el Imserso, no se han encontrado pruebas de que el proceso de envejecimiento por sí mismo determine una disminución del interés sexual. Parece que lo que se produce con el envejecimiento es, más bien, un cambio en la forma de experimentar y disfrutar del sexo.

A pesar de que fisiológicamente no está justificada la pérdida de interés sexual en la vejez, existen factores asociados al envejecimiento (factores fisiológicos -determinadas enfermedades- y factores psicológicos -estereotipos, falsas creencias, miedos, falta de información-) que pueden obstaculizar el adecuado disfrute de la sexualidad en esta etapa de la vida.

Por último, el doctor José Antonio López Trigo asegura que, independientemente de la edad, mantener relaciones sexuales "es fabulosamente sano; sólo hay que adaptarlo a la propia capacidad de cada uno".

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