reproducción asistida Una técnica que ya se ha consolidado

Unos 50 niños han nacido libres de patologías graves gracias a una biopsia genética

  • La técnica permite descartar los embriones que transmiten enfermedades de los padres y transferir aquellos que están libres · El Servicio Andaluz de Salud la cubre, pero para un abanico más restringido de dolencias

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A menudo los hijos se nos parecen, canta Serrat. En el color de los ojos, la piel, el pelo y, lamentablemente, también en algunas enfermedades que reciben con los genes. Pero los avances médicos permiten ya evitar en un buen número de casos esta mala herencia. En base a una biopsia genética (DGP), se pueden eliminar mediante reproducción asistida aquellos embriones que transmiten una patología y transferir a la madre solo los que están libres de la enfermedad. Los bebés nacen sanos; libres de las anomalías cromosómicas o alteraciones genéticas de los padres que, si no se evitaran, les ocasionarían malformaciones graves y, a veces, mortales.

En la provincia ya han nacido sanos gracias al diagnóstico genético preimplantacional (DGP) cerca de medio centenar de niños, según los datos de las clínicas Gutenberg (22 niños), Rincón (12) y Quirón (tres). Hay más. Porque existen otros centros privados que utilizan la técnica en Málaga, porque hay parejas que acuden a especialistas de otras provincias y porque la sanidad pública ofrece esta prestación. "No se utiliza por un problema de infertilidad", aclara el ginecólogo del Hospital Quirón Enrique Pérez de la Blanca. Los padres que solicitan DGP pueden tener hijos de forma natural. El problema es que si no recurren a reproducción asistida les pueden transmitir una patología grave e incluso en algunos casos incompatible con la vida. La hemofilia, la fibrosis quística, varias distrofias o el síndrome de X frágil son algunas de las dolencias que ya se pueden evitar con el diagnóstico genético preimplantacional.

Pero según la legislación, no puede emplearse para cualquier patología. "Tiene que ser una enfermedad grave, que se manifieste en una edad precoz y que no tenga una opción terapéutica", explica el biólogo de Clínicas Rincón, Francisco Martínez. La mayoría de los casos tienen que ser autorizados por la Comisión Nacional de Reproducción Asistida (CNRA). Aunque ya hay algunas enfermedades -como la fibrosis quística o la distrofia muscular de Duchenne- que ya no necesitan el permiso. Suelen ser enfermedades genéticas raras. De hecho, algunos padres descubren el problema con el primer hijo. Aunque a veces los progenitores saben por antecedentes familiares que son portadores de la patología y acuden a tiempo al DGP para evitar tener un hijo enfermo.

La técnica se empezó a utilizar en España en 1994. Desde entonces, a medida que las parejas han ido demandando esta biopsia genética, se han ido ampliando las patologías para las que se utiliza. Porque para cada enfermedad hay que diseñar una sonda genética que marque el gen alterado y permita eliminar el embrión que lo contiene. Una vez que esa sonda ha sido construida para el primer caso, los demás ya tienen el camino abierto. Es decir que los centros sanitarios, en su trabajo cotidiano, van ampliando el abanico de patologías para las que se usa el DGP. Por ejemplo, la CNRA acaba de autorizar al Centro Gutenberg un diagnóstico genético preimplantacional para un caso de cáncer hereditario muy raro. Así, la ciencia va avanzando caso a caso.

Miguel Lara, embriólogo de esta clínica, resume la ventaja de la técnica: "La pareja no tiene que acudir a una interrupción voluntaria del embarazo porque a las 16 semanas en la amniocentesis le detecten una patología grave al feto". Antes del DGP, cuando en esa prueba se detectaba una anomalía, la mujer tenía que abortar. Ahora, eso se evita porque los embriones enfermos se desechan y solo se transfieren a la mujer aquellos que están libres de la enfermedad que se quiere evitar.

Pero la técnica es cara. Cuesta unos 12.000 euros. Requiere una fecundación in vitro, que consiste en unir óvulos y espermatozoides en laboratorio. De esa unión surgen los embriones. En una reproducción asistida normal, se le colocarían a la mujer. Pero como los embriones pueden trasmitir la enfermedad de los padres, antes de transferirlos a la futura madre es necesario hacerle la biopsia genética para descartar los enfermos. Y si falla el intento, vuelta a empezar y vuelta a pagar. Por eso Lara cree que si la técnica no ha crecido más es porque la crisis la ha frenado: "Hay parejas que hacen un intento y no pueden afrontar el segundo".

A Málaga llegan parejas hasta de Italia para el DGP. Martínez destaca la paradoja de que en ese país esté prohibida la biopsia genética -que es previa al embarazo- y en cambio se permita abortar a la madre cuando ya está de varias semanas de gestación si la amniocentesis confirma que el feto está enfermo. Fernando Martín, ginecólogo del Instituto Malavé, apunta que el DGP "no es la solución de todos los problemas, pero sí una solución que antes no existía".

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