Los 'peligros' de las redes

  • Los perfiles 2.0 son en estos tiempos una ventana más a través de la que mostrarse en el mundo empresarial, pero un uso incorrecto puede acarrear graves problemas

Los 'peligros' de las redes Los 'peligros' de las redes

Los 'peligros' de las redes

La sociedad evoluciona día a día hacia una realidad más tecnológica y donde el ámbito on line gana peso a pasos agigantados. Una persona comienza a existir en internet desde la primera fotografía o artículo que en la que aparece y se empieza a construir la llamada huella digital. Muchas veces no somos conscientes de que cada paso que damos en la red de redes es una pequeña marca que dejamos y que al unir esos puntos -como cuando éramos pequeños y formábamos una figura para después colorearla- la imagen que se forma no es otra que la de uno mismo. Esta realidad 2.0 que consciente o inconscientemente creamos influye, y mucho, a la hora de buscar un trabajo.

Casos como los de la usuaria de Facebook que a principios de mes deseó que violaran a Inés Arrimadas por unas declaraciones realizadas en televisión, o el más reciente aún del concejal de La Laguna (Tenerife) que publicó mensajes machistas en un grupo de WhatsApp de militantes del partido, puso en boca de todos el tema de las redes sociales y cómo puede afectar al entorno laboral lo que se dice en ellas. Estas dos acciones le costaron sus puestos de trabajo a los autores de los mensajes. La imagen que se muestra en internet es tan importante como las acciones del día a día en persona, por lo que para las empresas la reputación on line y cómo nos expresamos en las comunidades virtuales tiene un peso importante.

Las redes sociales se convirtieron hace tiempo en una herramienta básica para usuarios y empresas: un entramado de datos, fotos y comentarios en los que, en muchas ocasiones, se entremezcla el plano personal y el profesional como si de una coctelera en la que se prepara un Dry Martini se tratara; aunque en este caso agitado y revuelto, y no como lo pediría James Bond. Un mar donde los encargados de selección de personal bucean en busca de elementos que puedan llamar la atención, para bien o para mal, entre los candidatos que optan a entrar en la empresa. Un conjunto de pequeñas gotas que nos exponen si no sabemos cómo evitarlo.

Todo usuario de redes sociales sabe subir fotografías, realizar un comentario o añadir un contacto, pero no las consecuencias que pueden conllevar estos actos. Además el uso incorrecto de la privacidad -o el desconocimiento sobre las opciones que existen- puede llegar a convertir un comentario entre amigos, y en un tono que alguien externo no conoce, en un lunar que suponga no lograr un trabajo. En este aspecto, el crear una buena reputación on line es importante, tanto como saber qué información permitimos que pueda ver cualquier persona que realice una búsqueda con nuestro nombre. Remedios Miralles, directora corporativa de recursos humanos del Grupo Peñarroya, afirma que "cada persona toma la decisión sobre qué expone en las redes y debería tener muy clara la línea que divide lo personal de lo profesional", por ello el conocer las reglas de juego es lo más importante antes de comenzar la partida.

Son varios los estudios que indican que, al menos desde 2015, más del 90% de los profesionales de recursos humanos buscan en las páginas y perfiles 2.0 de los aspirantes para buscar datos que puedan aportar más información de la que sostiene un currículum o la entrevista personal. Miralles apostilla además que "de aquí a cinco años será clave", por lo que saber moverse en el entorno digital se antoja vital a corto plazo. Las razones por las que una empresa acude a esta opción son sencillas: más cómodo, rápido, ágil y sobre todo menos costoso. Los candidatos son conscientes de ello, al menos así lo indica el informe 2016 de Adecco sobre Redes sociales y mercado de trabajo: el 63% son conscientes de que pueden ser evaluados por lo que publican y el 78% utilizan estas plataformas para la búsqueda de empleo, considerando Linkedin la más idónea (71%) para éste fin, seguidas de Facebook (51%) y Twitter (33%). Ante esta realidad queda patente que es necesaria una educación digital para ser eficiente en redes a la hora de buscar un trabajo.

Miralles considera que crear un perfil en internet "es como vestirse. Si lo haces rápido y de cualquier manera a la larga te perjudicará, por lo que dedicar tiempo y explicar cada tramo, expresarse correctamente y especificar lo necesario es muy importante". Por eso el primer paso antes de comenzar la búsqueda de empleo es localizar, en caso de existir, una red especializada en el sector y ver dónde se mueven los expertos del área; en caso contrario acudir a las redes generalistas es la opción.

En la búsqueda activa de trabajo, y también cuando se cuenta con un empleo, el mantener las redes profesionales actualizadas es algo de gran importancia y que habitualmente no se hace. Pedro García, socio director de Stanby Consultores, confiesa que "en un estudio que hicimos vimos como sólo el 25% de los mandos intermedios de entre 25 y 50 años tienen un perfil en redes sociales actualizado, activo y con al menos 100 seguidos", lo que muestra que no existe una cultura de redes sociales y se desconoce su verdadero potencial y cómo se deben gestionar.

Pero, ¿realmente sabemos qué busca un reclutador al bucear por las redes? García es contundente en este aspecto y afirma que "se busca coherencia y veracidad en la trayectoria. No puede existir una gran dicotomía entre lo que dices ser y lo que realmente eres. Somos una sola persona, un todo, no se puede separar un yo real del virtual". Y si hablamos ejemplos concretos, Antonio Peñalver, profesor asociado de Recursos Humanos y Liderazgo de la Universidad de Alcalá de Henares, comenta que los elementos que se examinan principalmente son "las faltas de ortografía, la expresión, si se tiene participación activa en política o si existen faltas de discreción", todos estos factores pueden suponer que se rechace al candidato.

Esta realidad hace plantearse al aspirante o trabajador si las redes sociales únicamente pueden perjudicar; Remedios Miralles es clara en este aspecto: no. La directora corporativa de recursos humanos del Grupo Peñarroya habla con ejemplos. "Ver que una persona es deportista o realiza voluntariados es algo muy positivo y que muchas veces no aparece en los currículums o no se cuenta en las entrevistas. Un caso concreto fue un aspirante que comentó que era runner y al comprobar las redes sociales había corrido más de 40 maratones y medias maratones. Eso supone una fuerza mental y capacidad de sacrificio que se valora mucho". García comenta algo similar: "conocer una historia de superación o que una persona trabajaba mientras estudiaba para sacar adelante la carrera son elementos que se pueden valorar positivamente".

Las redes sociales son una gran aliada si se saben utilizar y se mantienen activas y actualizadas, aunque también pueden suponer un gran quebradero de cabeza si no se usan correctamente o, como afirma Miralles, "se deja abierta la puerta de casa para que cualquiera entre" y las publicaciones que se muestran no son las idóneas. Cuidar cada detalle y ser consciente de lo que se publica es, definitivamente, más importante cada día.

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