Paciente con obesidad mórbida en Málaga

"He perdido 65 kilos en dos meses"

  • El paciente con obesidad mórbida trasladado a finales de marzo al Clínico por los Bomberos ha bajado de 270 a 205 kilos

  • Come tres batidos al día, seis sobres de proteínas y dos piezas de fruta

Juan José Suárez, con su hermana, en el Hospital Clínico. Juan José Suárez, con su hermana, en el Hospital Clínico.

Juan José Suárez, con su hermana, en el Hospital Clínico. / javier albiñana

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Tres batidos de esos de farmacia, seis sobres de proteínas diluidos en agua y un par de piezas de fruta. Eso es todo lo que come al día Juan José Suárez, el enfermo con obesidad mórbida al que tuvieron que llevar al Hospital Clínico los Bomberos debido a su peso. Casi dos meses después, hace balance: "Entonces pesaba 270 kilos. Ya he perdido 65 kilos. Ahora peso 205". La dieta se la ha puesto el hospital para combatir la desnutrición que padecía a pesar de su obesidad y para que pierda peso de cara a afrontar en mejores condiciones una operación quirúrgica de reducción de estómago.

Los batidos con los que se alimenta no son una rica mezcla de leche y fruta, sino un mejunje de farmacia de esos con los que los nutricionistas hacen milagros. Los toma en desayuno, almuerzo y cena, acompañados cada vez de los dos sobres de proteínas. Entre esas tres comidas, puede tomar dos piezas de frutas diarias. "Alguna vez se equivocan y me traen un caldito", confiesa. Y se lo toma. "Son 20 calorías... pero sienta muy bien al estómago algo caliente", admite. Asegura que tras llevar casi dos meses con esa dieta, no le cuesta: "No es muy duro. Lo aburrido es estar solo en la habitación, pero por la dieta no pasa nada. No paso hambre. Uno se acostumbra a la dieta. Yo en mi casa comía por aburrimiento".

Confiesa que cuando se equivocan y le dejan un caldito, se lo toma porque "sienta bien"

A mediados de marzo, Juan José llegó al Clínico. Se cayó en casa y tuvo que recurrir a los Bomberos para su traslado al hospital. "A pesar de que he perdido 65 kilos, aún no puedo levantarme solo de la cama. Tienen que levantarme con una grúa. Si me fuera a mi casa, tendría que quedarme postrado todo el día en la cama", explica.

En el hospital, por las mañanas vienen a buscarlo los fisioterapeutas y lo levantan con la grúa para que dé un paseo por la planta. "Desde hace aproximadamente un mes, camino por los pasillos del hospital", relata. Lo suelen acompañar unos cuatro profesionales. Lleva un arnés puesto y la grúa va por detrás por si se marea. En alguna ocasión le ha pasado, pero ha podido seguir por su propio pie. "Cuando camino, el arnés no me sostiene, pero lo llevo por si me mareo", comenta. Y añade: "Ando un rato sólo una vez al día, por la mañana, con los fisios". Pero además, los profesionales le han puesto una rutina de ejercicios para que haga en la cama. Todavía no tiene fecha para la intervención. Debido a la obesidad mórbida y la desnutrición con que entró en el hospital, la operación no era procedente.

Juan José tiene 52 años y está desempleado. Cuando llegó al Clínico llevaba varios años tomando un tratamiento para la depresión. Ahora, en cambio, cuenta que está bien de ánimo y satisfecho con los resultados de su tratamiento: "Yo no me doy mucha cuenta, pero me dicen que los 65 kilos que he perdido se notan mucho". Reconoce que -además de los batidos, las proteínas y la fruta- los nutricionistas le permiten tomar infusiones. Pero no quiere. Al principio de su ingreso sí las aceptaba, pero reconoce que se cansó.

Juan José fue "gordito" desde pequeño. Su vida laboral incluye varios contratos temporales y un trabajo como delineante en una oficina de control técnico de Alicante. Ya entonces pesaba unos 220 kilos. Para combatir la obesidad llegaba a hacer cinco horas de bicicleta estática... Pero con la crisis económica se quedó sin trabajo y tuvo que volver a Málaga, a la casa de sus padres. Y se fue abandonando. Sus progenitores murieron y se quedó solo. "Me fui deteriorando poco a poco y cada vez iba engordando más", cuenta. Admite que comía "por ansiedad".

Tras dos meses, en el hospital, le han bajado el peso y le han subido el ánimo. Juan José sabe que el proceso será aún muy lento. Que queda mucha dieta y un quirófano por delante. Pero ahora está decidido a intentarlo.

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