Un perito dice que el acusado de intentar matar a su mujer sufre trastorno bipolar

  • Después de apuñalarla la roció con gasolina pero no llegó a prenderle fuego · El experto cree que no tomaba la medicación

Un experto en Psiquiatría aseguró ayer que el hombre acusado de intentar matar a su exmujer con cinco puñaladas y rociarla con gasolina en Benalmádena presenta un trastorno afectivo bipolar y ha indicado que los lapsus de memoria que el procesado dice padecer se sitúan dentro de "una situación de estrés grave". Este perito declaró en el juicio que se celebra en la Sección Octava de la Audiencia de Málaga. Para el acusado, la Fiscalía solicita 20 años de prisión por los delitos de tentativa de asesinato, de amenazas y quebrantamiento de condena. La vista oral seguirá el día 17, para que declaren los últimos peritos.

El experto apuntó que si el acusado no tomaba la medicación adecuada, como aseguró en su declaración el miércoles, la enfermedad puede afectar a su capacidad volitiva -de querer hacer- y dijo que cuando se entrevistó con el procesado en la cárcel el tratamiento que recibía era adecuado y "no había merma cognitiva".

Destacó que el estado en el que se encontraba el acusado, según consta en las diligencias policiales, encaja en ese trastorno bipolar y también estima que encajaría con que no estaba tomando en esa época la medicación, aunque señaló que al no ser su psiquiatra no puede confirmar este extremo. Un forense que evaluó al procesado el día después de los hechos por los que se le juzga indicó que recomendó su ingreso en un psiquiátrico por protocolo, por prevención y para su valoración médica y declaró que en ese momento no vio síntomas de alteración de memoria.

También compareció un perito que reconoció a la víctima tras la agresión y aseguró que presentaba heridas por arma blanca que afectaron a zonas vitales, como los pulmones y el hígado, con "grave riesgo" para la salud si no llega a ser atendida por los servicios de urgencia. Los hechos sucedieron en marzo de 2010 en el aparcamiento del hotel en el que la mujer trabajaba. Según el escrito inicial del fiscal, el hombre "la esperó en el parking" con una mochila en la que llevaba un cuchillo, una piedra y dos botellas de gasolina. Según la acusación pública el acusado la "abordó por detrás de forma sorpresiva, golpeándola y cogiéndola por los pelos", tras lo que le "propinó" cinco puñaladas "con intención de matarla", sacó una botella de gasolina y "la roció con ella para prenderle fuego y asegurar su muerte", lo que no llegó a hacer.

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