Dos perros con el mismo collar

  • La aquiescencia de Ciudadanos ante las propuestas resulta contradictoria con el discurso que mantiene desde hace meses, disconforme con la idea de situar a políticos al frente de puestos técnicos

TRANSFORMANDO ligeramente el lenguaje vulgar podría concluirse que son dos perros con el mismo collar. El recorte salarial que ha traido consigo la aparición en el escenario municipal de Ciudadanos, en muchos de los casos de manera apenas testimonial, caso de Yolanda de Aguilar, la directora de Palacio de Ferias, no ha ido de la mano de una necesaria renovación del carácter político que impregna a muchos de los altos cargos municipales. Más allá de la limpieza que el partido naranja ha perseguido y parece haber conseguido en lo tocante a los directores de distrito, ni Juan Cassá ni los suyos han actuado con la misma contundencia en lo tocante a asesores y gerentes cuyos únicos o principales méritos son haber formado parte de las candidaturas o gobiernos del PP.

La espada de Damocles, a la espera de otras novedades, no parece que vaya a caer ni sobre José Hazañas, ni sobre Miguel de Nova, ni sobre Marc Sanderson, ni sobre Fátima Salmón, ni sobre Francisco Salas... Todos ellos ocupan sus actuales responsabilidades municipales, heredadas del pasado mandato, por sus vínculos con el Partido Popular, administraciones gobernadas por esa formación o gobiernos amigos.

A modo de ejemplo sirva que Hazañas fue durante años concejal de Campanillas, siendo rescatado en el pasado mandato por Francisco de la Torre. El rescate se alargará, en apariencia, otros cuatro años ante el deseo del regidor de seguir dando cobijo al ex edil. El caso de De Nova es algo diferente. A diferencia de Hazañas, o de Araceli González, otra ex concejala del PP que fue recuperada en 2011 para estar al frente del Cementerio de San Miguel, el aún director general de Alcaldía, que mantiene 70.000 euros de salario, llegó a la Casona del Parque en 2013 procedente de la Agencia Tributaria, donde había trabajado como secretario general de la delegación en Málaga.

Con Marc Sanderson, el regidor acogió al que fuera hombre de confianza del ex embajador de Estados Unidos con la última administración Bush. Su cometido desde finales de 2009 ha sido el de captar inversiones para la ciudad. Pero, ¿alguien sabe cuantificar de manera objetiva el valor de esas inversiones? ¿Acaso ha propiciado su labor el desembarco de empresas que hayan permitido poner en carga, por ejemplo, la ruinosa manzana del Astoria? ¿Su influencia va a evitar que la parte de Tabacalera no museística acabe albergando el ansiado polo de contenidos digitales? Interrogantes para los que la respuesta es negativa.

Francisco Salas, por su parte, seguirá al frente de Promálaga tras ser ratificado esta semana por el consejo de administración con los avales del PP y Ciudadanos. Salas ocupó la concejalía de Nuevas Tecnologías del PP hace un par de mandatos. Tras ser excluido de la candidatura de 2011, tuvo el consuelo de ser recogido como director de Parques Industriales.

La aquiescencia de Ciudadanos ante estas propuestas resulta como poco contradictoria con el discurso que mantienen desde hace meses, disconformes con la idea de situar a políticos al frente de puestos claramente técnicos. Sin ser política, una de las designaciones que sigue generando más polémica es la de Fátima Salmón al frente de Onda Azul. El paso adelante dado por las dos formaciones, con el rechazo del resto de partidos, supone mantener al frente de la radio y televisión municipal a una gerente de cuyo posicionamiento político queda poca duda.

Su inclusión en el comité electoral creado por el PP en los meses previos a las pasadas elecciones municipales es buena muestra de cuáles son sus inclinaciones partidistas. Nada que reprochar en el terreno de lo personal, pero sí cuando se trata de manejar una herramienta de comunicación siempre objeto de controversia. Desde su nacimiento, por naturaleza, todos los entes audiovisuales municipales han acabado por vincularse a aparatos propagandísticos de los gobiernos del momento. No parece que la mejor manera de evitar esa posible relación sea situar como capitán del barco a alguien que parece tener el rumbo claramente marcado. Ciudadanos se hace trampas en el solitario al facilitar a De la Torre este juego de asientos.

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