"Si no fuera por el pescado que nos llevamos a casa no podríamos comer"

  • Cientos de pescadores de La Caleta usan este producto para canjearlo con los vecinos por otros alimentos · El sector seguirá faenando al menos hasta el miércoles

El drama de los trabajadores de la pesca, de los obreros del mar, sale a relucir. Ahora, cuando los carburantes alcanzan precios históricos, cuando rompen niveles nunca vistos, la historia de cientos de familias que han cubierto de redes sus vidas se empieza a conocer. Francisco Pastor es presidente de la Cofradía de Pescadores de La Caleta de Vélez, un núcleo urbano en el que alrededor de 430 familias dependen directamente del mar y la pesca. Y a las que en los últimos tiempos apenas les da para sobrevivir.

A sus 45 años, hijo de pescadores, sabe bien de los sinsabores de una tarea siempre al albur de los vaivenes, ya sea por los cierres de los caladeros, por las disputas con Marruecos, por los elevados costes de la gasolina… "Si no fuese por los tres o cuatro kilos de pescado que los pescadores se llevan todos los días no podrían comer", admite con cierta resignación. Un producto que no siempre es consumido por el propio trabajador, sino que en más de una ocasión es empleado para "canjearlo" por tomates o patatas con los vecinos del barrio. "Es una costumbre que tenemos en el pueblo desde que tengo uso de razón", precisa. Como lo es que en las tiendas más antiguas, las de toda la vida, aún se fíe a los pescadores, cuya capacidad de ingresos en estos meses está más mermada que nunca.

El representante de los pescadores en La Caleta es escueto a la hora de resumir la situación: "El gasto en gasolina de un barco puede rondar entre los 4.000 y los 6.000 euros y los ingresos, dependiendo de cómo se dé la pesca, puede ser de entre 12.000 y 20.000 euros. Pero hay que tener en cuenta que algunas embarcaciones tienen cinco trabajadores a su cargo y otras once". En conclusión, tras pagar las cuotas de la Seguridad Social a los trabajadores, "no nos salen las cuentas de ninguna manera".

Un pueblo vinculado históricamente a la pesca se aleja ahora de la mar. La cofradía de La Caleta, que participó el pasado viernes en la protesta del sector en Madrid, acordó, junto con las de Fuengirola, Estepona y Marbella levantar el amarre de la flota hoy, mañana y el miércoles. Una posible decisión drástica se aplaza hasta conocer la evolución de las negociaciones y el devenir de los acontecimientos, en los que también están implicados los transportistas del país.

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