La predicción del tiempo sin la ayuda de la divinidad

  • Las cabañuelas de una monja se han convertido en una referencia para muchos agricultores de la provincia

La madre Trinidad nunca ha estudiado meteorología ni ha ido a la universidad. Pero pocas veces se equivoca en cuanto al tiempo que va a hacer. Y es tanta la confianza que ha logrado granjearse al cabo de los años con el acierto en sus predicciones que se ha convertido en toda una institución para los agricultores malagueños, que acuden a ella cada año para asegurarse la mejor cosecha. No lo hace con la ayuda de la divinidad como cabría pensar, sino gracias a las cabañuelas. Esos métodos tradicionales que se basan en la propia naturaleza para predecir el tiempo a largo plazo. Pero a la madre Trinidad nadie le enseñó directamente. Desde que era apenas una niña le llamó la atención cómo su padre las hacía cada mes de agosto mientras cuidaba el rebaño de ovejas en el campo.

Escuchaba las conversaciones de los mayores sin que dieran cuenta mientras jugaba o cosía con sus hermanas para ir aprendiendo y "cuando tenía 12 años ya sabía hacerlas", recuerda esta monja que esperó un año para contárselo a su padre hasta comprobar que el tiempo coincidía con los datos que tan pacientemente había anotado.

Y acertó. "Mi familia no daba crédito cuando se enteró y desde entonces lo hago cada año y, aunque implica dedicrle mucho tiempo me encanta", asegura. Su manera de predecir el tiempo se basa únicamente en el aire que predomina durante los doce primeros días de agosto y que se corresponderán después con los doce meses del año siguiente.

Si el viento es del sur y sopla con fuerza como para torcer hacia un lado un árbol, la madre Trinidad explica que significa que habrá tormentas. Pero si el aire sólo mueve las hojas en el suelo y les hace dar vueltas, probablemente ese año habrá temporales en forma de lluvia. Para saber si nevará o no ese invierno, es "imprescindible" se produzca un remolino de aire hacia arriba en pleno mes de agosto y "eso esto no lo he visto", señala.

Lo que sí parece que ocurirrá el próximo año, según las cabañuelas de la madre Trinidad, es que habrá grandes tormentas. Sólo en enero lloverá más de lo normal, mientras que el resto de los meses las tormentas fuertes serán la nota dominante incluso en junio. Sus predicciones apuntan a que lloverá coincidiendo con los cambios de luna, es decir, hacia la mitad de cada mes.

Pero lo que más preocupa a los agricultores es el frío y el próximo año también parece que hará mucho. Para saberlo la clave está, según explicó, en el acebuche. Si tiene poco fruto y de gran tamaño es que no hará frío y , en cambio, si hay mucho y pequeño las temperaturas serán más gélidas de lo normal.

Eso es una buena noticia, según Carlos García, uno de los agricultores de la Vega de Antequera fieles a las predicciones de la madre Trinidad. La conoció cuando durante los más de cinco años que estuvo destinada en el Valle de Abdalajís y "ella iba a recoger donativos por los cortijos de la zona y tenía mucho contacto con todos los agricultores", explicó.

Desde entonces no hay año que no le consulte el tiempo que va a hacer. Su porcentaje de acierto, según aseguran, es del más del 90%. Toda una garantía cuando se trata de que la cosecha vaya bien.

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