El presidente de la CEM pide valentía para afrontar las medidas necesarias en Málaga

LA asamblea general ordinaria de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) se inauguró el jueves 27 de mayo con unas palabras de salutación de su presidente, Vicente García Martín, a los cerca de doscientos cincuenta representantes empresariales que asistieron al salón de actos del Rectorado de la Universidad de Málaga."Lo nuestro no es fácil -dijo Vicente García al principio de su intervención-. La empresa de negocio es una acción ardua, lo que implica, en nuestro caso, asumir importantes riesgos. Ello legitima pues la posibilidad de obtener, además de la satisfacción humana por atender las necesidades de terceros, una recompensa económica, en su caso, que nunca está garantizada: así es la acción empresarial". Más adelante añadió: "Tengo la percepción de que de esta crisis se saldrá, como siempre, pero no todo va a seguir siendo igual. Presumo de que se está generando un proceso de cambio que aún no percibimos con claridad, pero que nos deparará nuevas oportunidades"

El presidente de los empresarios malagueños explicó que éstos son los primeros interesados en constatar signos reales de recuperación pero que al día de hoy hay un solo indicador positivo, aunque insuficiente, el crecimiento del 0,1% en el PIB del último trimestre y hay que ver si se mantiene en el tiempo. Las referencias a las convocatorias electorales del próximo año y del siguiente no faltaron en el discurso de Vicente García Martín, que advirtió que los responsables políticos no toman decisiones de gran trascendencia en periodo electoral y que es el momento de mensajes realistas acompañados de llamadas al esfuerzo y al sacrificio para superar la situación. "Veremos qué resultados ofrecen las medidas adoptadas -señaló el presidente-; sin duda llegan tarde, pero esperemos al menos que signifiquen una apreciable mejoría del panorama económico, que lo necesita y mucho".

Entre las medidas que paliarían la crisis, el presidente de la CEM se refirió a la moderación salarial, la reducción de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social, recorte de los gastos corrientes de las distintas Administraciones Públicas, manteniendo las inversiones productivas y resistir la tentación de subir los impuestos: "Es el funcionamiento del mercado de trabajo en su conjunto lo que falla, y debemos decirlo una y mil veces, necesitamos una buena reforma laboral y nadie debe tenerle miedo al cambio", explicó, para señalar seguidamente: "Estamos a favor de que el contrato estable gane espacio. La flexiseguridad debe abrirse paso: el trabajador debe tener confianza en que si pierde su empleo va a encontrar protección pública y se le tratará de emplear cuanto antes, pero el empresario debe estar seguro de que podrá ajustar su plantilla a un coste razonable para adaptarse al mercado. Si no es así, nuestro futuro empresarial puede quedar seriamente afectado".

Vicente García ofreció algunas cifras: más de un millón de puestos de trabajo se han destruido; más de 264 empresas cierran cada día en nuestro país, o dicho de otro modo: una de cada diez empresas vivas en 2007 en España se la ha llevado la crisis por delante. Por lo que se refiere a los autónomos desaparecidos se cifran en un millón.

El presidente de los empresarios malagueños destacó que uno de los principales problemas a los que se enfrentan las empresas es las financiación, que a corto plazo es el principal obstáculo a la supervivencia para miles de pequeñas y medianas empresas y autónomos.

En relación a la necesaria reforma de las Administraciones Públicas, se preguntó si no necesitan también reformas estructurales para que sirvan mejor a todos los ciudadanos y entre ellos a los empresarios. Entre otros problemas de estas Administraciones citó la morosidad con las empresas: "El ejemplo que ofrecen desde luego no es el más gratificante: administraciones que retrasan sus pagos y que, sin rubor, suben impuestos que, eso sí, cobrarán puntualmente o recurrirán a embargos".

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