La fuerte presión económica sobre las familias triplica la tasa de morosidad

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Suben los tipos de interés de los créditos hipotecarios, se disparan los precios de los productos más básicos de la cesta de la compra y aumenta el desempleo. El cóctel es perverso y los expertos anuncian, no ya una pérdida de poder adquisitivo, sino un aumento de la pobreza a corto plazo, con la incorporación de familias que hasta la fecha habían ostentado la categoría de clase media. Así lo vaticina el director de Cáritas Diocesana de Málaga, Anselmo Ruiz, que sostiene que el número de personas atendidas en las cáritas parroquiales, que ya manejan un presupuesto de 2 millones de euros, se ha multiplicado en los últimos meses. Y, lo más alarmante es que esta asistencia ha vuelto a centrarse en el reparto de comida y ropa. "Es algo que apenas hacíamos desde la última década porque siempre hemos trabajado por erradicarlo, pero ahora la demanda es muy fuerte", lamenta Ruiz.

Además, el Banco de Alimentos Bancosol trabaja en los últimos tiempos a toda máquina y han proliferado los colectivos vecinales y sociales destinados, exclusivamente, al reparto de comida entre sus vecinos.

El índice de morosidad de Málaga ronda ya el 1 por ciento. Es decir, de cada cien operaciones de crédito, una se queda sin pagar y los bancos deben reclamarlas por vía judicial. La cifra aún no es preocupante, pero sí lo es que se haya triplicado en los últimos dos años, ya que en 2005 rondaba entre el 0,3 y el 0,4 por ciento.

Las principales causas son el aumento de los tipos de interés en los créditos hipotecarios y el del precio de los productos básicos. Sólo hay que recordar el 4,1 por ciento que ha subido el IPC en los últimos doce meses. "La gente dedica la mayor parte de su dinero a la hipoteca y el resto a consumo. Y como las hipotecas han subido mucho, el consumo es mucho menor", explica Alfredo Martínez, responsable de la Asociación de Usuarios de Banca (Ausbanc) en Málaga. "Ahora no es demasiado importante, pero en el futuro podría ser demoledor", añade Martínez. El experto asegura que el riesgo aparece cuando la morosidad alcanza el 5 por ciento. "Entonces el consumo se ve mucho más afectado, la gente no puede comprar, los negocios cierran por tener menos ventas y aumenta el paro", explica Martínez, que recuerda entonces que "si te quedas en paro, ya sí que es imposible pagar la hipoteca", por lo que el problema es aún mayor, tanto para las familias como para la economía provincial.

Ruiz recoge los datos del último informe de La Caixa para mostrar su preocupación por el aumento del 50 por ciento en la morosidad hipotecaria, con una previsión de incremento de hasta el 100 por cien. El director de Cáritas, vinculado al mundo sindical desde hace décadas, también confirma que cada mes pierden su empleo en la construcción unas 2.000 personas.

No obstante, el director del departamento de Análisis de Mercado de la consultora Aguirre Newman, Javier García, sostiene que las pérdidas de empleo en la construcción serán absorbidas a corto plazo por la hostelería, que venía demandando mano de obra, y la obra pública, con un aumento de la inversión del Estado.

Óscar López, miembro de la Federación de Asociaciones de Vecinos Solidaridad, se pone en lo peor. Él tiene un sueldo de 1.000 euros y su pareja, de 880. Entre los dos decidieron comprar hace un año un piso en la zona de Martiricos con una cuota mensual de 789 euros. Hoy, un año después, pagan 907 euros. Ese decir, que disponen de 973 euros para vivir los dos, después de pagar los recibos, tasas y seguros.

"Ahora estamos asfixiados; yo no puedo entender cómo productos básicos como la leche o las cebollas pueden subir un 300 por ciento", apunta López que a sus 38 años aún retrasa la fecha de tener hijos y se augura un futuro de lo más oscuro: "Me quedan 38 años de hipoteca que pagar, como sigan subiendo a este ritmo, en tres años me veo volviendo a casa de mis padres", dice.

Por su experiencia como representante vecinal de Solidaridad (federación que abarca a asociaciones de vecinos de distintas barriadas), López se plantea la necesidad de pedir una tregua a los bancos. "Como los bancos no permitan que se retraigan los pagos van a obligar a la población a convertirse en morosa", certifica.

La vicepresidenta de la asociación de consumidores y amas de casa, María Huelin, muestra su preocupación por el impacto de la subida de precios de productos de primera necesidad en las economías familiares, así como su coexistencia con la subida de las hipotecas. Sin embargo, aunque la situación no es buena, los expertos insisten en dibujar una mejoría a muy corto plazo.

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