Más de cien presos duermen en casa con pulsera y a final de año la cifra se duplicará

  • La cuarta parte de los reclusos que ya están en tercer grado disfrutan de los beneficios de este sistema de vigilancia · Para la Administración supone una reducción de los costes y evita la masificación de la cárcel

El fin último de una pena de privación de libertad es la reinserción en la sociedad. Ésta en ocasiones es complicada de conseguir y desde Instituciones Penitenciarias buscan en las nuevas tecnologías herramientas y fórmulas para hacerla efectiva. En Málaga más de un centenar de presos ya duerme en su casa gracias a las famosas pulseras de control telemático, sistema por el que apuestan las nuevas políticas penitenciarias. De hecho, esta cifra se prevé duplicar en la capital hasta final de año.

Un total de 110 residentes del centro de reinserción social del polígono Guadalhorce utiliza esta tecnología, lo que equivale a casi uno de cada cuatro reclusos. El 24% exactamente. La nueva instalación apenas lleva abierta desde el inicio del verano, pero el primer balance sobre el funcionamiento del control telemático es más que positivo, según subraya su director, Ángel Herbella. Ningún usuario ha intentado saltarse las normas. Dice que sólo se ha algún accidente anecdótico.

"Es un sistema completamente seguro, no se puede manipular. Si se intenta quitar la pulsera o manipularla, salta la alarma y nos enteramos", explica Herbella. Pero este sistema no supone ninguna nueva fase dentro de la condena de un preso, simplemente es una alternativa. "Es lo mismo que si vienen a dormir al centro, pero en lugar de obligarles a eso, se les permite que lo hagan en sus casas", añade el director. Respecto a los accidentes, la pulsera podría romperse al engancharse con algo o el preso podría sufrir algún avatar y llegar tarde a casa, por ejemplo. Para cualquier anomalía, cuenta con un teléfono y debe informar al centro de control. De otro modo, sería dar pasos hacia atrás.

Esta tecnología está orientada a presos en régimen abierto que encuentran sus primeras oportunidades en el mundo laboral, principalmente. "Si tienen que venir desde muy lejos a dormir todas las noches al centro, por ejemplo desde algún municipio de la provincia, podrían sufrir un accidente. También tenemos un caso de una mujer embarazada de cinco meses. Sería una barbaridad hacerla venir todas las noches. Si la controlas telemáticamente, tienes un sistema de control igual y estás evitando una situación de riesgo para esa persona. También se utiliza en casos de enfermedad", explica Herbella.

A cada uno de los usuarios de estas pulseras se les imponen unas normas propias, personalizadas a su situación personal. Se limita su libertad fuera del horario laboral, normalmente por la noche.

"Para ellos es una motivación y para nosotros es una exigencia de responsabilidad. Haces a esa persona responsable porque puede incumplir, pero si lo hace nos vamos a enterar. Digamos que debe superar la tentación", dice el director del CIS del Guadalhorce.

Los programas de vigilancia electrónica de la Administración Penitenciaria española, también se pueden valorar en términos económicos, pues suponen una reducción de costes y contribuyen a evitar la masificación carcelaria. No obstante, buscan dar una segunda oportunidad de verdad a las personas que alguna vez cometieron un fallo en su vida.

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