El primer gran asalto del sector turístico

  • Julio trae consigo la primera gran oleada de visitantes del verano Tanto el aeropuerto como la estación de trenes vivieron ayer una jornada intensa pero sin desbordamientos

"Los malagueños no valoran lo que tienen aquí: es barato, cómodo y soleado". Marisol acababa de pisar Málaga y la estaba elogiando. Esta jubilada madrileña es una de los miles de visitantes que llegaron ayer a la Costa del Sol en la primera gran oleada de turistas del verano. El aeropuerto y la estación de trenes María Zambrano fueron testigos de una de las jornadas más intensas del año. El aeródromo acogió 359 vuelos durante el día de ayer. Uno cada cuatro minutos.

En uno de esos viajes con destino a la Costa del Sol llegó Mikel. Este londinense viene dispuesto a pasar el verano junto a su pareja en el apartamento de Arroyo de la Miel que compraron hace 25 años. "La primera vez que vinimos fue para probar el sol y las playas malagueñas, pero ahora lo necesitamos".

Jone, de Dinamarca, esperaba ayer en la zona de llegadas a varios familiares que venían a visitarle. Él se aloja desde hace una semana en Cómpeta. Allí se dedica a pintar y a escribir. "Prefiero la buena atmósfera que se respira en el interior de la provincia y el sentido del humor de los andaluces antes que el sol y la playa".

Al igual que él, Jane, una inglesa que se mudó hace diez años al mismo pueblo con su marido. "En Cómpeta residen personas de más de 35 nacionalidades diferentes. La gente elige estos pueblos de interior porque buscan la tranquilidad de vivir en el campo y poder combinarlo con ir a la playa en menos de una hora de coche", explicaba la británica. Otro caso particular era el de John, un alemán casado con una malagueña. "Vivimos en Alemania pero no podemos pasar un solo verano sin venir a nuestra casa de Alhaurín y relajarnos en el campo o ir a visitar el Chorro", aseguraba.

Kane llegó a Málaga hace 26 años procedente de Inglaterra y aseguraba que tras ver el mar y la montaña simplemente se enamoró. "Me prometí que algún día viviría en Málaga. Hace apenas un mes he vuelto y ahora mismo me gano la vida recogiendo turistas en el aeropuerto de Málaga para trasladarlos a su alojamiento".

A nueve kilómetros del aeropuerto, en la estación María Zambrano, Elsa se apeaba de un AVE procedente de Madrid. La joven londinense, mochila a la espalda, quiere visitar todos los museos de Málaga en un par de días. "Después iré a Granada, y luego a Sevilla para volar de vuelta al Reino Unido".

Tania iba a Marbella junto a dos amigas. "Málaga tiene todos los servicios y muchas posibilidades, pero las ciudades son más tranquilas y cómodas", señalaba esta turista.

El AVE es cada vez más elección preferecial para el turismo nacional. Era el caso de Sonia, que viene cada julio desde Segovia acompañada de su marido. "Desde hace siete años bajamos a Málaga para aprovechar el piso que tenemos en Pedregalejo".

"Hay tres días marcados en el calendario", explicaba Isabel mientras limpiaba su puesto de maquillaje de Vialia. "Cuando acaba el colegio, el 1 de julio y el final del mes de Ramadán". "La llegada de turistas árabes es lo que más notamos", reiteraba uno de los taxistas de la explanada de la estación.

Son solo los primeros turistas que llegarán este verano, una muestra tan heterogénea como la diversidad de opciones que la provincia ofrece. Hecho que le ayudó el verano pasado a conseguir un año histórico para la provincia, con más de 10 millones de visitantes.

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