El primer sector descontento con la llegada del AVE

  • Los taxistas aseguran que el tren de alta velocidad no les trae demasiados clientes · El aeropuerto, ahora, tampoco

Los taxistas lo tenían claro. La estación Vialia María Zambrano iba a convertirse a partir del 24 de diciembre en un gran punto de recogida de viajeros. La llegada del AVE y el consiguiente aumento de pasajeros del ferrocarril desde Madrid preveían una zona de vacas gordas para el sector. Pero no ha sido así. Al menos, eso dicen los profesionales. "Nos ha dado una sorpresa negativa porque esperábamos otra cosa", explica José Luis, uno de los taxistas que se acerca a las horas de llegada del AVE a la estación.

Porque es justo cuando está previsto que llegue el tren de alta velocidad cuando la puerta de las instalaciones ferroviarias se atesta de vehículos blancos. "Nos llegamos a juntar unos 80 taxis", explica Arturo Kindelán, otro de los profesionales del sector. Y en la mayoría de las veces, sólo una cuarta parte de los taxistas consigue cargar viajeros. "Y el problema es que el resto no sabe muy bien qué hacer. Si quedarse esperando al siguiente AVE o irse de allí, porque el Cercanías apenas trae clientes", añade Kindelán.

De hecho, cuando llegan los trenes de alta velocidad los taxistas se alertan. Es el momento de recoger a los viajeros y, según denuncian algunos, hay quien se acerca hasta el interior del centro comercial a captar a los clientes. "Sobre todo a los que tienen pinta de extranjeros", según dice otro taxista. Principalmente, porque son los que dan las mejores carreras, ya que muchos se dirigen hacia diferentes municipios de la Costa del Sol.

Para todos los que actúan con legalidad "que son la mayoría", la recogida de viajeros se hace en un orden ya seleccionado. Los vehículos se dividen en cuatro filas y los clientes se van recogiendo a partir de la derecha, aunque la distribución de los viajeros aún se realiza de manera caótica algunas veces.

Además, según cuentan los taxistas, el aeropuerto también está teniendo una bajada de clientes para el sector. "Hay veces que te puedes tirar tres o cuatro horas sin cargar a nadie", añade Kindelán, que indica que esa parada ha sido tradicionalmente la más valorada por los profesionales. De hecho, es la única que posee normativa para poder estacionar allí, en el resto, que están repartidas por la ciudad, los taxistas pueden llegar según ellos prefieran.

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