La "primera" manifestación

  • Una quincena de organizaciones se sumaron a la protesta contra la reforma

"No es una reforma, es un abuso", se desgañitaba una dirigente sindical. Los demás manifestantes se sumaban y la consigna acababa extendiéndose hacia atrás. "No es una crisis, es una estafa", coreaban después . "Despidiendo no se crea empleo", gritaban más tarde. En la cabecera iban la caras conocidas. En primer línea, dirigentes sindicales y vecinales. Unos metros más atrás, los políticos. Luego venía la gente anónima. Como Francisco Clavero, Vicente Aparici y Alejandro Cortés. Tres universitarios de entre 19 y 20 años, sin afiliación política ni sindical. Alguno ya había participado en las movilizaciones del 15-M, pero para Vicente la de ayer fue su primera manifestación. Estudiante de Relaciones Laborales, argumentaba que acudió a la marcha porque "si dejamos que hagan la reforma, en cuatro años estaremos como en la China, trabajando por dos duros". Alejandro, que también cursa la misma carrera, veía el futuro negro: "Mi carrera está orientada a la defensa de los derechos de los trabajadores. Y por eso estoy hoy aquí. Porque la reforma beneficia a los empresarios y quita derechos a los trabajadores. ¿Qué futuro nos van a dejar?"

Silbatos, petardos y tambores hacían de altavoz a la protesta. De fondo, una furgoneta propalaba la canción Resistiré, solo que con una letra diferente. "Cuando no haya Ley de Dependencia, y paguemos por la educación, cuando el hospital sea de copago y te cobren por la transfusión..." Hasta algunos políticos se meneaban con su ritmo pegadizo. Tres furgones de la Policía Nacional iban delante de los manifestantes. Los agentes de la Policía Local se anticipaban con sus motos e iban cortando el tráfico para que la protesta alterara lo menos posible la circulación por la ciudad. Un dirigente de CCOO, pese a su pierna rota, no quiso perderse la manifestación. En su silla de ruedas y con una careta de Rajoy, se convirtió en la atracción de las cámaras.

"Así, así, ni un paso atrás, contra la reforma, huelga general", coreaban los manifestantes. La columna esquivó la calle Larios para no cruzarse con los carnavaleros ni estropear la boqueroná. Pasó por un lateral de la Catedral. Allí, un grupo de extranjeros que iba en el autobús turístico echaba fotos a los manifestantes. "Rescate a las familias, no a los bancos", rezaba una pancarta. El movimiento sindical coreaba consignas nacidas del 15-M.

Cuando la manifestación subía por la calle Alcazabilla gritando "si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra", un hombre bien trajeado les replicaba por lo bajo: "¿Qué guerra? Si se ha acabao el dinero" y apretaba el paso para no confundirse con ellos. El secretario provincial de UGT, Manuel Ferrer, dejaba claro que la protesta es "la primera" contra la reforma laboral del PP y cerraba su discurso con un "a por ellos, que somos más". Los manifestantes recogían la frase y coreaban -esta vez no por la Roja sino calentando motores para una posible huelga- "a por ellos, oe; a por ellos, oe". Cuando la protesta empezaba a disgregarse, un dirigente sindical pedía por el micrófono que dejaran pancartas y banderines en una furgoneta que había en una calle adyacente. Decía que las iban a necesitar en un futuro no muy lejano porque quedan muchas manifestaciones por delante.

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