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Los primeros descubridores del Parque Tecnológico

La imagen era para echarse a temblar. De frío y hasta de miedo. Miles de metros cuadrados en un terreno en medio de la nada en Campanillas. Un proyecto tan ambicioso como incierto. Una inversión muy arriesgada y centenares de preguntas sin respuesta. Ocho empresas con un total de 130 trabajadores que inician su andadura con el único aval de la ilusión. Para mayor zozobra, era 1992 y el sector tecnológico español iniciaba una tremenda crisis en la que se quedaron en el camino la mitad de las empresas en apenas tres años.

Dicen que todos los comienzos son difíciles y el del Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) cumplió esta máxima a rajatabla. Quince años después se recuerdan aquellos tremendos inicios con añoranza y, afortunadamente, de las ocho valientes firmas que decidieron apostar por el PTA, todas menos una han tenido éxito. Algunas han cambiado su nombre a lo largo de estos años -en el caso de Hughes varias veces- pero la esencia es la misma: ser punteros en tecnología y fomentar el crecimiento empresarial de la provincia y la región.

Ingenia, AT4 Wireless, Lidycce, Teletranc, Asit, Bic Euronova, Hughes Microelectronic y la propia sociedad que gestiona el PTA fueron los fundadores del parque y del mayor éxito empresarial de la provincia en las dos últimas décadas. Teletranc, una pequeña firma ubicada en el vivero Bic Euronova especializada en la transmisión de datos vía radio, no pudo resistir el envite de la competencia, pero el resto acaban de cumplir sus primeros quince años de vida. Pero no tienen granos en la cara, sino arrugas. Las que les ha dado la experiencia acumulada y algún que otro sufrimiento.

"La primera vez que vine al PTA en 1992 yo no vivía en Málaga y me pareció deprimente ver los jardines vacíos. Los árboles apenas eran arbustos y no se veía a nadie en la avenida principal del parque", afirma Álvaro Simón de Blas, director general de Bic Euronova. "Teníamos que entrar sorteando alcantarillas porque el asfalto aún no se había puesto en las calles", recuerda Luis Fernando Martínez, director general de AT4 Wireless, llamada hasta hace apenas unos meses Cetecom. "Vivíamos en un desierto lleno de vegetación en el que cruzábamos la calle sin mirar. Si lo hiciéramos hoy nos atropellarían al segundo", dice José Blanco, director general de Ingenia.

No era fácil convencer a las empresas de que en Málaga, aparte del sol y la playa, se podía hacer un parque tecnológico serio. "Además al principio nos equivocamos de modelo. Nuestra primera idea era vender parcelas y que cada uno se hiciera su edificio, pero vimos que lo que las empresas querían era precisamente lo contrario", señala Felipe Romera, director general del PTA. En el foro interno, las cosas no eran más fáciles. El consejo de Administración del PTA estaba formado por varias administraciones -principalmente la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga- "y cada uno teníamos nuestra propia idea de lo que queríamos que fuese el PTA, por lo que era difícil ponerse de acuerdo", continúa Romera.

¿Por qué se instalaron las primeras empresas en el PTA cuando no era nada? Álvaro Simón de Blas explica que el Bic Euronova fue impulsado por varias instituciones públicas "por lo que estar en el PTA era lo lógico". Algo parecido le paso a la ex Cetecom y a Ingenia. "Muchos de los que empezamos en el parque veníamos de Fujitsu y teníamos un compromiso con el desarrollo del PTA", señala José Blanco. Lógicamente, atraer a una multinacional era una de las premisas para darle un mayor impulso al nuevo parque y ahí entró Hughes Microelectronic.

Una vez asentados, había que trabajar. A todos los empresarios pioneros de la tecnópolis se les ilumina la cara cuando recuerdan que iban todos a una. "Lo que más me ilusionaba era ver que había una apuesta decidida de futuro por la tecnología, que la Universidad participaba con las empresas y que se abría una nueva oportunidad de desarrollo", afirma Luis Fernando Martínez. "Siempre hemos tenido una muy buena relación con un gran espíritu de colaboración", expresa Felipe Romera. José Blanco también es gráfico. "Lo recuerdo en colores. Fue una avalancha de experiencias, de compartir muchas ilusiones, de tener un afán continuo de lucha y superación. Fue muy bonito superar todo tipo de problemas con la ayuda de otras personas".

Primero fueron ocho empresas. Al año siguiente ya había 28, luego 35... y así hasta las 450 con las que se cerrará 2007. Se ha pasado de 130 trabajadores a más de 12.000 y de facturar 457.000 euros a más de 1.300 millones. Entre tanto, el PTA ha conseguido ser un referente en el mundo ya que alberga la sede mundial de la Asociación Internacional de Parques Científicos y de la Asociación de Parques Tecnológicos de España.

En este éxito han tenido buena parte de culpa los fundadores. AT4 Wireless se codea hoy en día con las principales multinacionales en el desarrollo de la tecnología Wimax y el resto no le van a la zaga en sus respectivos cometidos.

Todos miran con orgullo el auge que ha tenido el parque. Como si fuera un hijo que ha crecido tanto que casi se ha ido de las manos. "Nunca pensé que se alcanzaran las cotas de reconocimiento y de internacionalización a las que se ha llegado. Confiaba en el éxito pero el resultado ha superado ampliamente las expectativas", dice el director general de AT4 Wireless. "Era difícil imaginar que todas las infraestructuras se iban a quedar pequeñas en apenas 15 años", continúa Simón de Blas.

Si hasta ahora el PTA ha pasado con nota alta, el futuro se espera favorecedor. "Es un sansón con peluca y sin peluca. Tiene fuerza para crear 10 ó 15 parques tecnológicos más dentro o fuera de la provincia e, incluso, internacionales" asegura tajante José Pérez Palmis, presidente y fundador de la asociación tecnológica sin ánimo de lucro Asit. Romera no es tan efusivo y cree que el devenir de la tecnópolis pasa, principalmente, "por la ampliación del recinto y por interpretar lo mejor posible el futuro para acceder a las mejores oportunidades". De hecho, el PTA arrancó con empresas electrónicas, luego se incorporaron las teleco y ahora el liderato lo tienen las energías renovables con Isofotón a la cabeza.

Pero también hay que tener en cuenta las infraestructuras, pues el PTA corre el riesgo, como se suele decir, de morir de éxito. "La tecnópolis ya está consolidada y el mayor reto que tenemos es el de ser capaces de crecer adecuando las infraestructuras a la realidad actual porque la movilidad empieza a ser un problema grave. La llegada del metro es crítica", dice Martínez.

La fisonomía del PTA ha cambiado. En 1992 era un desierto y hoy está saturado de empresas, coches y personas. En los comienzos, ocho empresas apostaron a todo o nada por un sueño. Ese sueño es una realidad. Ahora hay más de 400 empresas tirando del carro, pero los quinceañeros del PTA, los que tienen más arrugas que granos, siempre serán los mismos.

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