El principio de Arquímedes

  • Los que conocen bien a De la Torre, y su discreción absoluta, se lo imaginaban colgado al teléfono durante el tiempo disponible del fin de semana proponiendo o convenciendo a los futuros candidatos

HA llegado el día, como anunció el mismo Francisco de la Torre, en el que por unas horas el candidato popular a la reelección se aflojará la corbata, se arremangará el uniforme de campaña e intentará convencer al presidente de su partido, Elías Bendodo, de las bondades y ventajas de los nombres incluidos en su propuesta de lista que le deberá acompañar en las elecciones de mayo. Sobre el contenido de la candidatura, puras especulaciones. Los hay que apuestan por una profunda renovación, otros por la continuidad, aunque no faltan los que piensan que la solución estará en el fifty-fifty. Según pudo contrastar este periódico en la tarde de ayer ninguno de los actuales concejales consultados había recibido comunicación alguna sobre su situación personal. Y aunque nadie supo, o quiso, explicar el porqué, hubo coincidencia en asegurar que mañana martes les sería desvelado personalmente el misterio de su futuro político. Los que conocen bien a De la Torre, y su discreción absoluta para estas cuestiones, se lo imaginaban colgado al teléfono durante el tiempo disponible del fin de semana proponiendo o convenciendo a los potenciales candidatos. De los resultados de las consultas dependerá, en buena medida, el grado de renovación.

Elías Bendodo, que asistía a una paella convocada por colectivos vecinales para celebrar el próximo inicio de las obras del bulevar, confirmó que tenía previsto el esperado encuentro con el alcalde para hoy mismo, aunque lo abultado de la agenda de la jornada de ambos, presencia en Málaga del dirigente nacional del PP Miguel Arias Cañete y la presentación del proyecto del emblemático hotel Miramar, podría obligar a retrasar el encuentro hasta el martes y postergar, como plazo máximo, el anunció público de la lista hasta el jueves día 7.

De cualquier manera, las fuentes consultadas insisten en que la propuesta de De la Torre vendrá marcada, quiera o no, por las escandaleras que han tenido como escenario la Casona del Parque en las últimas semanas y que, en alguna medida, le harán modificar sus propósitos iniciales. El caso de Manuel Díaz, de momento, ha quedado resuelto con la decisión de que no será incluido en la candidatura. Sobre la otra protagonista, Teresa Porras, es difícil saber como saldrá de tocada. Días antes de destaparse el asunto de las presuntas adjudicaciones irregulares en el Área de Sostenibilidad, su responsable se pavoneaba, al ser preguntada por su continuidad en la lista, diciendo que iría, o no, dependiendo de lo que la ofrecieran. Unos humos que se le han debido bajar a la concejala, ya que, aunque recibió el indudable respaldo público del alcalde a su gestión, en la inusual rueda de prensa previa al cónclave municipal, su posición emergente habría quedado en entredicho al organizar el lamentable espectáculo del salón de plenos sin ponerlo antes en conocimiento ni del regidor, ni de la portavoz de su grupo, Carolina España, alegando que no quería estropear el factor sorpresa. El regidor se tragó el sapo y optó por no hacer ningún comentario tras finalizar la sesión.

Creo que esta situación es la que me ha llevado en las últimas a obsesionarme con la posibilidad de que De la Torre utilice una especie de principio de Arquímedes para solventar su problema, es decir, la mala gestión de un político provoca un empuje vertical y hacia arriba con la misma fuerza que el fluido desalojado y que termina colocándolo aún más alto. Espero equivocarme.

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