Un procesado activa el ventilador de la conspiración en Malaya

  • Carlos Sánchez afirma que declaró al juez "muchas cosas de la Junta de Andalucía" que se omitieron en el acta judicial · El fiscal afirma que entregó 6,8 millones a Roca

El empresario Carlos Sánchez encendió ayer el ventilador en el caso Malaya. No tanto por lo que dijo como por lo que insinuó. Dejó caer que el 24 de julio de 2006 le contó al juez de instrucción cosas que nunca se han reflejado en el acta de su declaración. En aquellas fechas Carlos Sánchez estaba en la cárcel por el caso Malaya y pidió comparecer de nuevo ante el juez que investigaba la corrupción político urbanística de Marbella. Ayer afirmó que en esa segunda declaración "dije muchas cosas de la Junta de Andalucía que no se manifiestan ahí. El dinero que se entregó o se habló, o me engañaron o no me engañaron en el hotel Alfonso XIII" de Sevilla.

Esta frase aparentemente incongruente da alas a las teorías conspirativas que alimentan la literatura oscura de Malaya, en el sentido de que una mano negra paró abruptamente la investigación policial.

La Fiscalía Anticorrupción considera que Carlos Sánchez es uno de los promotores que más se benefició de los supuestos tejemanejes del urbanismo marbellí durante la etapa del GIL. El Ministerio Público estima que junto a su socio en CCF 21, Andrés Liétor, entregó 6,8 millones de euros a Juan Antonio Roca relacionados con 10 operaciones inmobiliarias de gran calado. Entre ellas figuran la compra de un crédito litigioso que tenía el Ayuntamiento con el Banco Exterior de España que permitió a CCF 21 hacerse con dos parcelas que habían sido de titularidad municipal.

Este negocio les reportó a Sánchez y Liétor, según el fiscal, cerca de siete millones de euros y a Juan Antonio Roca un presunto soborno de 1,3 millones. Esta cifra, junto a otros 540.000 euros presumiblemente procedentes de la venta de otro local comercial a estos empresarios, los cobró Roca en parte en metálico y en parte en especie: 215 cuadros, entre los que figuran Petit Somier de Antoni Tàpies, y dos vehículos de la marca Mercedes.

Anticorrupción estima que el exasesor de urbanismo favoreció que se otorgaran licencias ilegales a cuatro parcelas de Sánchez y Liétor, por lo que pudo lograr otros cinco millones en sobornos y que gracias a ellos obtuvo ganancias espectaculares en la operación Vente Vacío. En este caso los empresarios le compraron por 30.000 euros una finca rústica que poco después el Ayuntamiento se la cambió por unos aprovechamientos urbanísticos en la Millas de Oro. Esos aprovechamientos, a su vez, fueron vendidos a una sociedad de Roca por 2,9 millones y el exasesor de urbanismo los vendió seguidamente por 3,3 millones. Carlos Sánchez, sin embargo, negó ayer la mayor. Afirmó que él no tiene ni una sola acción de CCF 21, sino que era un apoderado más en la sociedad en representación de unos inversionistas. También explicó que jamás estuvo al tanto de los pormenores de los negocios de CCF21 en Marbella.

Contó que conoció a Roca en 1978 en Mazarrón (Murcia), donde le vendió unos solares y le facilitó la obtención de un crédito hipotecario. En 1992 volvió a verlo en Marbella porque se acercó a saludarlo "por cortesía" a las oficinas de Planeamiento, pero que apenas estuvo tres veces con él. "Yo no he sido socio de Roca ni de nadie en España", salvo "lamentablemente" con Andrés Liétor, "que bastante ruina me ha causado". De acuerdo con su versión, rompió las relaciones con el exasesor de urbanismo de Marbella en 1994 "por su forma de ser y por la mía", aunque "ahora parece que yo soy el maestro de Roca".

También subrayó que "nadie puede decir que yo haya conocido a concejales ni a alcaldes" en Marbella, con la única salvedad de Julián Muñoz, antes de acceder a la alcaldía. "Cometí el error de dejarle una casa mía para pasar unos días y cometió el error de meterme a su compañera sentimental". Puso en duda la veracidad de las anotaciones halladas por la Policía en las oficinas de Maras Asesores que Roca ha admitido que eran su contabilidad secreta. En este sentido se mofó del exasesor de urbanismo. "Roca es muy dado a apuntar. Yo estuve con él en la cárcel y no paraba de apuntar", dijo.

Aunque insistió en que no tiene "ni una acción" de CCF21 también dijo que era una gran empresa, con más de 50 millones de capital social y "40.000 millones [de pesetas] de crédito financiero de la banca". Ahora, sin embargo, la sociedad está en "quiebra" por culpa del caso Malaya. El empresario fue más lejos al asegurar que los promotores procesados y "otros 250.000 empleados" han sido "los que han hecho este país y no los 35 del IBEX". Ahora, sin embargo, "estamos todos quebrados", a pesar de que "aquí estamos los mindinguis, que no hemos hecho ni 4.000 viviendas de las 40.000 [ilegales]".

La Fiscalía Anticorrupción reclama 22 años de prisión y 23 millones de multa para Carlos Sánchez por los presuntos delitos de cohecho y blanqueo de capitales, al entender que formaba parte del núcleo principal de empresarios que tenían negocios con Juan Antonio Roca y compartían intereses comunes.

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