Los procesos pendientes del ex alcalde de Marbella

  • Julián Muñoz se enfrenta todavía al juicio de Malaya y a los procesos por los convenios

Julián Muñoz ha cogido aire, pero todavía no puede respirar tranquilo. Ante sí tiene el macrojuicio pendiente de Malaya y sus piezas separadas, los procesos abiertos por la Fiscalía Anticorrupción por los convenios, los casos urbanísticos...

No obstante, al ex alcalde con más causas pendientes de España, empiezan a irle mejor las cosas. El pasado mes de mayo, un pacto con la Fiscalía permitió a Muñoz y a otros seis ex concejales del Grupo Independiente Liberal (GIL) entre 1995 y 1999, evitar los juicios urbanísticos en los que están imputados a cambio de pasar únicamente un año más en prisión. Muñoz se ahorraría unos 100 procedimientos.

En 2005, el ex alcalde y otros seis ediles del GIL eran condenados a seis meses de prisión y ocho de inhabilitación en la primera sentencia condenatoria por un delito urbanístico en Marbella, el caso Banana Beach. Ese mismo año, el ex alcalde volvía a sentarse en el banquillo...

Sin embargo, el ex regidor no pisó la cárcel hasta el 20 de julio de 2006. Entraba de forma preventiva, tras su arresto en el marco de la Operación Malaya contra la corrupción urbanística en Marbella tres meses antes, y no salía hasta ayer por la tarde, 817 días después. Desde septiembre del año pasado, Muñoz está en la cárcel cumpliendo condena.

Entre los diversos frentes judiciales del ex alcalde de Marbella, está la condena hace menos de un mes junto a cuatro ex concejales de esta de ciudad a un año de prisión y diez de inhabilitación por delitos urbanísticos en relación a la concesión de licencias para construir 250 viviendas a la empresa Algabamar II SL.

Ahora, según informaron ayer a Europa Press fuentes penitenciarias, el ex alcalde no puede permanecer más tiempo en la cárcel porque está a punto de cumplir su condena, por lo que se espera que le concedan la libertad condicional en los próximos meses.

Julián Muñoz ha estado en la prisión de Alhaurín en un módulo denominado de respeto, un novedoso sistema en el que los reclusos deben firmar un compromiso de cumplimiento de determinadas normas de comportamiento.

En esta fórmula de organización, los presos rubrican una especie de contrato con unas normas y compromisos sobre el mantenimiento de las dependencias, una manera de gestionar distinta a la del resto de módulos que busca la implicación de los internos y su colaboración.

Muñoz disfrutará, de momento, de una nueva etapa en libertad.

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