La promotora del hotel de Moneo, dispuesta a bajar la altura del edificio

  • Cultura admite contactos con la empresa privada sobre este proyecto, que inicialmente rechazó · La disminución planteada, que estudian los técnicos, ronda los cuatro metros

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Uno de los más ambiciosos proyectos urbanísticos privados en Málaga capital, la construcción de un hotel en pleno centro de Málaga diseñado por el afamado arquitecto Rafael Moneo, puede empezar a salir del letargo en que se encuentra desde hace meses. Tras la negativa inicial de la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía, organismo al que compete la autorización de la propuesta por situarse en el casco urbano, que es Bien de Interés Cultural, técnicos de este departamento y de la firma que impulsa la actuación, Promociones Braser, han retomado hace algunas semanas los contactos para tratar de desbloquear el horizonte de la intervención.

La posición de partida de ambas partes es de máxima colaboración y disposición. En estos términos se expresó recientemente el delegado de Cultura, Manuel Jesús García, en una conversación con este periódico, en la que admitió la existencia de contactos con la promotora para "escuchar las alegaciones" que ha querido plantear. "Parece que están dispuestos a reformular algunos de los aspectos del proyecto, mientras que en ciertos detalles han querido argumentar el porqué de su propuesta", indicó. "El mensaje que podemos trasladar es que no estamos cerrados y que escuchamos a todas las partes", apostilló el delegado.

Las palabras del responsable de Cultura en la provincia vienen avaladas por los hechos. Según pudo saber este periódico de fuentes próximas al proyecto, la documentación puesta sobre la mesa por los técnicos responsables de la iniciativa incluye la reducción de la altura del edificio. En concreto, las fuentes apuntaron que se podría llegar a rebajar en hasta cuatro metros la cota del hotel, sin que ello pase por eliminar ninguna planta del mismo.

El proyecto de Promociones Braser incluye la construcción de un establecimiento de cuatro o cinco estrellas y de dos edificios de oficinas, así como de 220 plazas de aparcamiento en tres plantas subterráneas, 165 de las cuales estarían reservadas para residentes. La intervención, de acuerdo con los datos que pudo conocer este periódico, puede acarrear una inversión próxima a los 60 millones de euros, incluyendo el coste de la compra del solar sobre el que se levantarán estas construcciones, situado junto al cauce del río Guadalmedina, y la aportación que tiene que realizar la firma como parte de un acuerdo con el Ayuntamiento de la ciudad.

No obstante, la actuación ha estado marcada por la polémica desde su origen. En ese momento, el equipo de gobierno tramitó una modificación del planeamiento urbanístico que rige en el centro histórico, el Pepri Centro, al objeto de permitir elevar la cota del establecimiento hasta planta baja, más ocho alturas y ático, frente a las cinco contempladas en la ordenanza para esta zona. La iniciativa fue rechazada por Cultura, que argumentó la medida en el importante impacto visual del proyecto original.

Sobre este extremo, el estudio de arquitectura encargado de la intervención trata de adaptarse a algunos de los requerimientos de la Administración autonómica y ha introducido hasta 22 encajes en su nueva propuesta. A ello se suma la aportación de numerosa documentación que en un principio no se había remitido a la Administración autonómica, como infografías en las que se observa cómo el impacto es inferior a lo que pueda aparentar la edificación, a lo que se añade el trabajo realizado por topógrafos con todos los edificios de las calles colindantes, como Martínez y Sagasta, para comparar las alturas de los mismos con la del inmueble diseñado por Moneo.

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