El bulevar proyectado sobre el ferrocarril incluirá dos carriles bus de 1,4 kilómetros

  • La nueva avenida plantea cuatro puntos de unión de los barrios al norte y al sur de las vías

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El futuro bulevar que el Ayuntamiento de Málaga pretende ejecutar sobre el soterramiento del AVE a su entrada en la ciudad incluirá dos carriles bus de 1,4 kilómetros de longitud, así como cuatro intersecciones que permitirán la conexión norte sur en un espacio dividido durante décadas por las vías del ferrocarril. Así lo indica el pliego de condiciones técnicas elaborado por el Consistorio y que rige el concurso para la redacción del proyecto constructivo de esta infraestructura, cuyo precio de licitación se eleva a 212.000 euros.

El desarrollo de esta intervención permitirá dotar a la ciudad de un nuevo acceso al centro de la ciudad, puesto que partiendo de la ronda oeste llegará casi hasta la estación terminal de Renfe, que, con la entrada en funcionamiento de la Alta Velocidad, podrá multiplicar por ocho su capacidad actual, llegando a los 24 millones de pasajeros. Justamente éste es uno de los argumentos empleados por el Ayuntamiento para apostar de manera decidida por este eje viario, que tendrá capacidad para absorber hasta 35.000 vehículos diarios.

Uno de los elementos principales del diseño planteado por el Consistorio es la incorporación de sendas plataformas reservadas al transporte público entre la Avenida Juan XXIII y la ronda oeste, aunque se prevé que el recorrido "tenga continuidad con los carriles Bus/Vao (Vehículos de Alta Ocupación) previsto por el Ministerio de Fomento entre Málaga y Torremolinos".

Pero la ejecución de esta avenida permitirá, además, dar solución a una de las grandes cicatrices de la capital de la Costa del Sol. La planificación municipal contempla la construcción de al menos cuatro rotondas o glorietas a lo largo del bulevar con el fin de garantizar los accesos a las barriadas Barceló, San Andrés, Dos Hermanas y El Duende, que en la actualidad sólo disponen de una única conexión por la Avenida de Europa y Camino de San Rafael. A ello se une la incorporación de un carril de servicio que permitirá acceder de manera directa a los barrios y aporta plazas de aparcamiento.

Las indicaciones incluidas en el pliego que rige el concurso dibujan una gran avenida con dos tramos diferenciados. El primero de ellos, entre la ronda oeste y la avenida Juan XXIII, incluirá una calzada central, con dos carriles por sentido (22 metros de ancho), dos vías de servicio en los laterales (12 metros de ancho) y aparcamientos, así como zonas ajardinadas y aceras peatonales (21 metros de ancho). De acuerdo con estas dimensiones, el bulevar tendrá una anchura próxima a los 55 metros y una longitud de 1,4 kilómetros. En esta parte, al objeto de conseguir una adecuada accesibilidad peatonal, se dispone de tres pasos de peatones semaforizados, con una distancia media entre ellos de 135 metros.

El segundo segmento del bulevar, entre Juan XXIII y el entorno de la estación María Zambrano, se subdivide a su vez en un primer tramo de 270 metros, cuya traza se sitúa encima del soterramiento del ferrocarril, y en un tramo posterior, discurre lateralmente a éste, conectando con la calle Eguiluz. Esta parte dispondrá de dos sentidos de circulación hacia la ronda de circunvalación, así como el acceso hacia el centro por la zona de Mauricio Moro y el Paseo de los Tilos.

El Ayuntamiento, además, obliga al adjudicatario del concurso a estudiar diversas alternativas, como la posibilidad de que se suprima el vial de servicio norte con el fin de ampliar la acera sur. Asimismo, deberá plantear varias opciones para ubicar el carril bici, la anchura y colocación de las medianas, carriles y tratamiento arbustivo, y la viabilidad de poner en funcionamiento el vial de manera provisional con una única calzada de circulación.

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