"Lo que quiero es una vivienda de tres dormitorios y, a ser posible, en Soliva"

  • Los adjudicatarios de una VPO acuden para elegir el tipo de vivienda que quieren conseguir

Alegría, nerviosismo, dudas, ilusión… Este compendio de sensaciones pudo contemplarse ayer en el rostro de los primeros seleccionados en el mayor sorteo de vivienda de protección oficial (VPO) celebrado en la historia de Málaga, en diciembre de 2006, y que ayer, tras más de un año de cuenta atrás, pudieron hacer realidad el sueño de elegir la vivienda en la que esperan pasar buena parte de sus vidas.

Cristóbal, Vanesa, Francisco, Emilio… Son sólo algunos de las cientos de personas que en la Navidad de hace dos años resultaron agraciados con el derecho a comprar un piso a precio asequible. Todos tienen en común su juventud y la esperanza de afrontar en condiciones ventajosas lo que para otros es un verdadero obstáculo. Algunos, como Cristóbal y Vanesa, tuvieron además la inmensa fortuna de besar el santo a las primeras de cambio. "Era la primera vez que presentamos una solicitud a un sorteo", confiesa Cristóbal, mientras su esposa mece a su hija, de menos de 1 año.

Ayer acudieron a las oficinas del Instituto Municipal de Vivienda (IMV) para señalar en el mapa la casa que desean. "Queremos una casa de tres dormitorios y la zona que estamos mirando es Soliva", comentaban. Un piso que los acogerá tras meses de vivir de prestado. "Estábamos en casa de mis padres, luego fuimos a la de los suyos y más tarde nos dejaron incluso un piso. Al final esto nos ha venido como anillo al dedo", resalta Vanesa.

Ahora les toca afrontar el primer desembolso económico, cuya cuantía depende de la promoción de la que se trate y de los plazos de ejecución de la misma. En algunos de los edificios de Soliva el periodo previo a la entrega es de apenas doce meses, siendo la cuota a abonar de unos 19.000 euros.

Emilio García y su mujer son otra de las parejas jóvenes que afronta el reto de comprar una vivienda. Aunque a diferencia de Cristóbal y Vanesa, se han topado con la desilusión desde el año 2001. Ese fue el momento en que presentaron la primera solicitud para acceder a una VPO, ejercicio que repitieron sin éxito durante cinco años. Hasta la Navidad de 2006, cuando una de las bolas del sorteo coincidió con su número. "Hemos pedido una casa adosada en Fuente Olletas", dice Emilio. Son padres de dos niños y asumen con "gran satisfacción" la posibilidad de abandonar la casa de sus padres para crear su propio hogar.

Algo más al oeste, bien en la zona de Cruz de Humilladero o en Soliva, vivirán Francisco Ceano y su novia, María Victoria. Tras ser elegido en el puesto 18, Francisco se encontró con el amargor pasajero de haber sido excluido por no reunir las condiciones económicas mínimas. "Al final reclamé y volvieron a admitirme". Una suerte que no tuvieron otras 306 personas, seleccionadas en primera instancia pero que se quedaron en el camino.

Un hermano de María Victoria, José, acudió ayer a las oficinas del IMV para conocer de primera mano cómo funciona el procedimiento. Aunque a él aún le restan algunas jornadas para poder elegir piso. "Salí con el 460, pero luego quitaron a casi cien personas de la lista", cuenta. "La solicitud me la echó mi hermana y el último día". Otro afortunado es Rafael, quien, a su salida de las dependencias municipales, mostraba su satisfacción. "Quería una de las casas de Fuente Olletas, pero están destinadas a familias numerosas. Al final me he decantado por un piso de tres dormitorios en Puerto Parejo", comenta.

El procedimiento de elección se alargará aún un par de semanas. El IMV ha dispuesto un total de cuatro operarios para atender a los seleccionados del sorteo y la idea es que puedan ser atendidos entre 30 y 36 cada día. Pero la actividad no tiene descanso. Mientras unos asumen el sueño de saber dónde vivirán en unos años, otros acuden a las oficinas municipales para presentar la documentación que los conviertan en seleccionados.

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