Tres quiosqueros inician una huelga de hambre tras cerrar sus negocios por las obras del Metro

  • Piden que la Junta pague sus impuestos o incluso la reubicación de sus quioscos

Josefa González, Antonio Reyes y Rosa María Reyes se han visto con el agua al cuello. Y ante la falta de ayudas, han decidido una de las medidas más drásticas: iniciar una huelga de hambre. Se han postrado frente a la Delegación del Gobierno andaluz en la Alameda Principal y de allí no se mueven, noche y día, mientras sólo beben agua. Nada de alimentos sólidos.

Su problema tiene que ver con las obras del Metro. Según cuentan, desde que se iniciaron los tajos en la Avenida de Velázquez, donde ellos tienen sus negocios, la facturación diaria -no sus beneficios- ha pasado de unos 600 euros diarios a "30 ó 40 al día".

Piden ayudas públicas "al menos que ayuden a pagar los impuestos para sobrevivir" o incluso la reubicación de los quioscos, "porque de alguna manera hay que sobrevivir, indica Antonio. Él ha tenido que irse a vivir a casa de su padre para poder hacer frente a sus gastos y su hermana, con la que llevaba el negocio, también tiene problemas económicos. Los tres seguirán su huelga de hambre hasta que reciban "algo de ayuda", dice Josefa. El director del Metro, Enrique Urkijo, no quiso ayer hacer declaraciones.

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