Las rebajas hacen olvidar la crisis a miles de malagueños

  • Por calle Nueva, una de las principales vías comerciales de la capital, pasaban 200 personas cada cinco minutos · Las tiendas apuestan por grandes descuentos

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Cuando los telediarios y el resto de medios de comunicación hablan más de economía que de sucesos o deportes la situación pinta realmente mal para el país. El paro se ha disparado en Málaga, el Euríbor está en su máximo histórico, el coche es mejor dejarlo en casa por el alto precio de la gasolina, casi hay que darle la nómina al encargado del súper para poder comprar pimientos rojos o limones... Pero ayer parecía que daba todo igual. Miles de malagueños se echaron a la calle, pese a ser martes, para darse un capricho, o varios, aprovechando que empezaban las rebajas de verano. Porque ellos lo valen, olvidándose de la tan temida y cacareada crisis económica.

Ni que decir tiene que las tiendas estaban bastante llenas y que las colas para pagar eran interminables, pese a ser día laborable. "¡Cómo está esto!", "Hemos cogido un mal día para venir", se quejaban algunos ciudadanos en un muy conocido centro comercial de la capital pero, como guiados por una mano invisible, acabaron enganchados junto a un expositor en el que había camisas con un 50% de descuento.

Decían los comerciantes que este año iban a poner toda la carne en el asador desde el principio, con grandes descuentos iniciales para animar a los consumidores. No fue, en la mayoría de los casos, un farol porque sí se pudieron ver importantes descensos en los precios, sobre todo, en aquellos productos de marcas intermedias.

Lola compró ayer pantalones para sus tres hijos y dos batas. Afirma que le gusta ir el primer día, más que nada porque "sé perfectamente lo que quiero y la verdad es que está más barato". Esta malagueña recalca que suele acudir a las tiendas "a tiro fijo porque ya estoy bastante escarmentada", pues denuncia que hay muchos productos que son fabricados exclusivamente para las rebajas y que no tienen la misma calidad.

En el expositor de los zapatos de un centro comercial está José Perea, un señor mayor que asegura que "hay cosas que están baratas, pero creo que no voy a comprar nada porque hay mucha gente y no tengo tiempo, y para comprar necesito verlo todo con más tiempo".

Mari Carmen Hernández es la propietaria de la zapatería Pekas, situada en calle Nueva. Dice que este primer día "no ha sido un boom porque la gente suele buscar ropa de marca, aunque la tienda ha estado llena toda la mañana y nos está yendo bastante bien". También estaban contentos en Six, un establecimiento de bisutería situado en la misma vía. Una de sus dependientas señala que su tienda, como tal, no tiene apenas rebajas porque "la bisutería es ya de por sí muy barata y no compensa". Sin embargo, al estar ubicada junto a muchas tiendas de ropa, se ha beneficiado de forma indirecta. A media mañana ya llevaban una caja de 300 euros, algo no habitual en tan poco tiempo, e incluso estaban contando a las personas que paseaban por la calle para su propio control interno. "Están pasando por calle Nueva 200 personas cada cinco minutos, un número muy superior a lo normal", continúa.

Susana y Alicia han picado. Estas dos chicas han preferido dejar la playa para otro día y salir al centro a buscar alguna ganga. Se han comprado una camiseta roja cada una y, "claro, ahora no tenemos pendientes y pulseras para combinarlo" por lo que entran en la tienda de bisutería. Ellas son jóvenes y su presupuesto es limitado pero en las zapaterías se pueden ver a mujeres con mayor poder adquisitivo que intentan hacer la combinación completa con las nuevas prendas adquiridas.

La ropa y el calzado son los productos estrella de las rebajas aunque no son los únicos. En la tienda de muebles La Aldea, junto a Correos, tienen un gran cartel que anuncia descuentos entre el 16 de junio y el 6 de julio. "En nuestro caso vamos a cerrar dos meses para reformar el establecimiento y lo hemos puesto todo más barato para ir liquidando existencias", afirma Charo, empleada del local. Tienen descuentos de entre un 15 y un 50%, sobre todo en tapicería.

Si a usted le gustan productos distintos puede ir a una tienda esotérica llamada Mandrágora. Su propietaria es Sonia París y asegura que "no tengo rebajas, sino que hago regalos a los clientes según me pilla el cuerpo". Se pueden comprar desde "varas de poder para cargar la energía de los objetos y abrir círculos de protección para rituales", un cáliz o hasta el Libro de las Sombras para escribir ritos de magia blanca.

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