Un rescate de altura

  • Los bomberos rescatan a un joven que quedó atrapado en una pared vertical de 60 metros en el monte de San Antón

Agarrotado de miedo y de frío. Tanto que ni hablaba. Un joven que quedó atrapado en una pared vertical de unos 60 metros y a unos 30 del suelo ha salvado su vida de milagro. Ocurrió el sábado por la noche, en el monte San Antón, en Málaga.

Un vecino que paseaba con su perro por la zona alertó al 112 de que un hombre estaba apoyado en una minúscula repisa de la montaña. No podía ni subir ni bajar. Eran alrededor de las 18:00. De inmediato, los Bomberos acudieron al lugar. Se trataba de un joven veinteañero. Estaba solo, encaramado en la pared vertical del monte conocido como Naranjito.

Al parecer, al quedarse atrapado en tan abrupto lugar sin poder avanzar ni retroceder, primero lo inmovilizó el miedo. Luego, a medida que caía la noche, también el frío. Cuatro bomberos ascendieron a la cima de la montaña e instalaron las cuerdas necesarias para su rescate. Ya era de noche cuando se produjo el rescate.

Un bombero tuvo que descender hasta el lugar en el que estaba el joven aterido y mudo. Presentaba "un fuerte estado de estrés e hipotermia que le impedía hablar", según informó el Ayuntamiento de Málaga. El bombero lo bajó y luego fue trasladado hasta el lugar donde estaba la ambulancia con la ayuda de otros montañeros.

En ningún momento fue capaz de hablar con los bomberos. No llevaba documentación ni móvil, así que no pudo ser identificado. Debido a su incapacidad para comunicarse y al estado de agitación que presentaba, los profesionales que participaban en el rescate incluso llamaron a unidades de Psiquiatría para saber si faltaba algún enfermo. La respuesta fue negativa.

El joven fue finalmente trasladado por la ambulancia de Bomberos al Hospital Civil, aunque tampoco durante el trayecto fue capaz de articular palabra.

En el dispositivo participaron 14 bomberos y cinco vehículos; entre ellos, profesionales del Grupo de Rescate (Gres) de los parques del Mayorazgo y Martiricos.

El rescate no estuvo exento de peligro debido a la falta de luz con que se hizo y a lo abrupto del lugar. En el dispositivo también participaron antes de la Policía Local de Málaga.

Miembros del Cuerpo de Bomberos instaron a la población a ser cauta a la hora de adentrarse en la montaña e indicaron que no son pocos los domingos que tienen que hacer rescates de senderistas. "Los excursionistas de domingo se creen Pérez de Tudela y luego no saben bajar. Deberían tener más precaución", apuntaba un bombero. Estos profesionales apuntan que además en invierno, con el frío, el peligro en la montaña es aún mayor ya que pueden sufrir hipotermia.

"Y en verano el problema son los que se adentran en el mar. Nosotros damos la vida por todos. Incluso a veces nos toca bajar un gatito", comentaba un bombero malagueño.

El joven del monte San Antón tuvo suerte. Un vecino lo vio, dio la alerta y los bomberos le han salvado la vida.

Por otra parte, anoche otro escalador herido en el paraje del Chorro, en el término municipal de Álora, fue rescatado.

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