La resistencia 'kitsch'

Juan Jiménez no sabe exactamente cuántos artículos tiene en venta. Y reta al curioso: "Tú pregunta y yo te digo si está o no". Del techo de la droguería La Cordobesa que fundó su padre en 1930 cuelgan escupideras, bidés portátiles, candiles, quinqués "de los de verdad, ¿eh?, con su torcía y todo", candiles, chupetes, colonias que hace décadas se dejaron de fabricar, hormas para zapatos, alcohol, petróleo, carbón, escobas, escobillas, juguetes, botijos y estropajos de esparto. Son cientos, miles de cachivaches que cuelgan como estalactitas. Imposible caer en algo que no tenga La Cordobesa, la droguería con más historia y posiblemente más surtido de Málaga. Nacida como carbonería para suministrar a las cocinas de la primera mitad del siglo XX, Juan Jiménez recuerda algunos días inolvidables de su negocio, como cuando vendió 2.000 euros en cacharros a Antonio Banderas para recrear el ambiente malagueño de los años 70. Situada en la calle San Juan y ya sintiendo en los costados los codazos de la especulación, Juan, de bigotes enhiestos y humor zumbón, resiste. Por lo menos hasta que decida jubilarse y acaba de cumplir 61 años. / e. maldonado

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