Un robo sin resolver condujo a la Policía al acusado de asesinar a un abogado

  • Los agentes describen como Peter R. B. les llevó hasta las llaves y más tarde al coche donde se encontraba sin vida el letrado

Un robo sin resolver denunciado tres años atrás puso a los agentes sobre la pista de Peter R. B. como sospechoso de la entonces desaparición del abogado malagueño Salvador Reina. Entre los agentes de la Policía Nacional que ayer desfilaron por la Ciudad de la Justicia para prestar declaración, uno de ellos en particular fue el que dio la clave. Vio la imagen de un hombre sustraída de un cajero en el que había sacado dinero con la tarjeta del letrado del fallecido y ya conocía que posiblemente se trababa de un alemán con pasaporte inglés, por lo que su paso por la sección de robos del Cuerpo le sirvieron para relacionarlo con una denuncia de robo de un hombre de las mismas características.

La primera sesión de la vista para determinar la relación del encausado con la muerte del abogado se celebró ayer en la Audiencia Provincial. Entre el público, familiares del letrado fallecido, que en las partes más duras rompían en lágrimas.

El acusado se negó a declarar y contestar a las preguntas formuladas, pero de forma inicial, primero ante los agentes de Policía y después en el Juzgado de Instrucción de Torrox, había confesado el asesinato, por lo que se procedió a la lectura de la declaración sumarial. Los agentes de Policía coincidieron en que el acusado dio dos versiones. Cuando fue detenido reconoció que había ido desde la capital hasta Marbella con el abogado en su coche y que al no ponerse de acuerdo sobre la minuta para un caso en el que quería que le representara, se bajó del coche y se volvió a Málaga en autobús. Con la cartera que decía que le había sustraído, había sacado dinero en dos ocasiones y lo había intentado una tercera, todo ello gracias al pin que encontró apuntado en un papel también dentro de la cartera.

Ya en dependencias policiales, explicaron los policías ayer, y tras pedir hablar con un agente empezó dar más datos hasta que los condujo a unos setos en el municipio de Torrox donde estaban las llaves del coche del abogado y más tarde hasta el punto exacto donde estaba aparcado, en las cercanías de la estación de autobuses. Durante el trayecto recordó uno de los agentes que les dijo de manera espontánea: "Está en el maletero y está muerto, ya que le corté el cuello". En ese momento también le explicó que no recordaba dónde estaba la navaja, porque "la tiró con el coche en marcha".

La agente que le tomó declaración también explicó que el acusado le relató que había visitado al abogado para que le representara, después de haberlo intentando con una letrada anteriormente, que había ido con él a Marbella y que tras discutir sobre el precio de la representación, le ató las manos. El abogado le ofreció entonces su tarjeta y le dio el pin y tras encerrarlo en el maletero se asustó por los gritos, por lo que acabó con su vida.

En el registro de la casa del acusado se encontró una chaqueta que pertenecía al letrado y que incluso tenía un extracto bancario con sus datos y la misma prenda con la que el acusado fue grabado sacando dinero con la tarjeta del fallecido.

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