El retraso de la maternidad ha reducido la fecundidad femenina

  • Cuatro de cada cinco parejas que requieren reproducción asistida logran tener un hijo, pero expertos reiteran que la mujer está aplazando demasiado su proyecto reproductivo

Los hombres fabrican cada día sus espermatozoides. Siempre son recién nacidos. Las mujeres en cambio nacen con sus riñones, sus pulmones y sus óvulos. O sea, que tienen tantos años como ella. Pero encima, los ovarios envejecen antes que la mujer. Eso es lo que provoca que cuanto más retrase su maternidad más dificultades encuentre para tener un hijo. A las patologías femeninas que disminuyen esa posibilidad cada vez más se reduce la fecundidad de la mujer por una cuestión social: el retraso progresivo de la maternidad. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas, de 2000 a 2010 en la provincia, la edad media a la que se tiene el primer hijo se ha retrasado en tres años al pasar de 30 a 33 años.

Unos 150 expertos en reproducción humana de toda España se reunieron ayer en Málaga y -aunque centraron su debate en la inseminación artificial para seguir mejorando la técnica- reiteraron un mensaje clave para el éxito de cualquier tratamiento: la mujer está aplazando demasiado la maternidad. "El ovario se muere y la mujer sigue viva. Treinta y cinco años puede ser demasiado tarde para tener un hijo", advirtió Olga Ramón, de la Unidad de Reproducción Humana del Hospital de Cruces (Bilbao).

Los especialistas indicaron que cuatro de cada cinco parejas que necesitan tratamiento para ser padres lo consiguen. Pero junto a este mensaje esperanzador hicieron hincapié en la que la maternidad no puede aplazarse para después de las oposiciones, el piso, el coche y las vacaciones si se quiere tener éxito en la reproducción. "A partir de los 35 la mujer está guapísima, pero la maternidad se pone cuesta arriba", insistió Eleuterio Hernández, del centro FIV-Madrid. Enrique Pérez, del Hospital Quirón, acotó que "la edad a la que se busca la fertilidad es importante".

Más allá de dejar estos mensajes, los expertos se centraron en la inseminación artificial, una técnica que se usa en el 40% de los casos de reproducción asistida y que cuesta unos 1.000 euros. Consiste en depositar de forma artificial espermatozoides previamente seleccionados en el útero. El objetivo de la jornada -organizada por la farmacéutica Merck con el Hospital Quirón- fue consensuar los fármacos que mejor funcionan para la inseminación, mejorar la selección de las parejas candidatas a la técnica para elevar su éxito y reducir los embarazos múltiples que -aunque en solo se dan en el 20% de los casos- representan la principal complicación porque pueden derivar en bebés prematuros. La inseminación es la técnica más antigua. Se usó por primera vez en 1796.

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