La rocambolesca historia de Mer Parsi

  • Este iraní, de nacionalidad estadounidense, lleva casi dos meses en huelga de hambre en el aeropuerto de Málaga

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Mer Parsi tiene 49 años, nació en Irán, tiene pasaporte estadounidense y lleva casi dos meses en huelga de hambre en el aeropuerto de Málaga. Éste podría ser el arranque de una rocambolesca historia en la que aparecen el Ministerio de Asuntos Exteriores o políticos conocidos y que se desconoce cuál será su final. Parsi denuncia que hace tres años creó una empresa llamada Home Spain con el objetivo de vender viviendas en España a inversores extranjeros, mayoritariamente iraníes. Asegura por activa y por pasiva que tenía todos los permisos del Ministerio de Asuntos Exteriores pero que, cuando se desplazó a la embajada de España en Teherán junto a esos inversores para formalizar los documentos y los visados, "no me dejaron entrar y no pude realizar ninguna operación". Parsi afirma que ha perdido 600.000 euros, que lleva más de un año sin poder pagar la hipoteca y que está desesperado. Asegura que, en estos tres años, ha hablado en persona con la exministra Trinidad Jiménez, con el político catalán Josep Antoni Durán i Lleida o con personas próximas al exministro Miguel Ángel Moratinos para buscar una solución a su problema.

Inició su huelga el pasado 2 de enero. Pesaba 86 kilos y, según explica, ahora pesa 68. Señala que, según el médico, su salud corre peligro y que eso le ha obligado a comer dátiles en los últimos días para no desfallecer. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Málaga han explicado a este diario que se está haciendo un seguimiento de su estado de salud y que se han dado a conocer sus reivindicaciones a los titulares actuales del Ministerio de Asuntos Exteriores y al agente consular de EEUU.

Dejó su Irán natal hace casi 30 años y ha vivido en varios países. Se casó con una mujer española -de Bilbao-, en 1989 recaló en EEUU y en 2004 decidieron regresar a España tras adquirir un inmueble en Marbella en 2002. "Ya habíamos venido dos o tres veces antes a Marbella y nos gustó mucho, por lo que decidimos quedarnos aquí", subraya. Ahora duerme cada noche en el aeropuerto, su mujer le lleva ropa y está esperando una solución a su caso que no acaba de llegar.

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