Cómo sacar partido a la venta de chucherías

  • Los cierres se ceban en Puerta Blanca, la Luz o Ciudad Jardín

  • Muchos eliminan venta de periódicos

Un quiosco en proceso de venta en la calle José Palanca, en la Carretera de Cádiz. Un quiosco en proceso de venta en la calle José Palanca, en la Carretera de Cádiz.

Un quiosco en proceso de venta en la calle José Palanca, en la Carretera de Cádiz. / javier albiñana

La crisis en el sector va por barrios. No es lo mismo tener un quiosco donde ya existen otros muchos, apenas hay tránsito de personas por las calles o han surgido en los últimos años negocios de todo tipo que ofrecen los mismos productos. Lo peor en Málaga en cuanto a ventas se lo llevan los barrios de Puerta Blanca, la Luz o Ciudad Jardín, donde muchos han tenido que dejar la licencia o echar la persiana de forma intermitente. La normativa municipal permite que estos locales en la vía pública cierren tres meses consecutivos o hasta seis de forma intermitente. Algunos se ven obligados a superar estos plazos. "El problema de los quioscos no es que no ganan, sino que no ganan para pagar", asegura Nuñez, recordando que hoy en día los márgenes de beneficio que dejaban los periódicos y revistas siguen siendo los mismos, cuando las ventas han caído en picado. Por eso cada vez más quioscos están retirando el papel de sus expositores. Ahora su negocio está en los refrescos y chucherías.

Pero incluso con estas últimas el margen de beneficio no está asegurado. Una venta individual, cuya ganancia se cuenta en céntimos, puede resultar positivo si estás frente a un colegio, junto al estadio de La Rosaleda o en una calle determinada. Otros ya están aplicando viejos métodos como vender en bolsitas un número determinado de caramelos o golosinas a un precio fijo, lo que evita redondeos y garantiza un mínimo. Además, ofrecer nuevos productos como souvenirs está ayudando a diversificar estos negocios.

La venta de souvenirs y regalos se está extendiendo en el sector para ampliar negocio

En verano algunos aprovechan el buen tiempo para ofrecer nuevos servicios al cliente. Hay quien pone un expositor de sombreros fuera del quiosco para aprovechar la demanda de estos elementos cuando arrecia el calor. Los helados son otros complementos que no fallan en esta época. De momento no pueden beber bebidas alcohólicas, aunque no es complicado encontrarlas en algunos de ellos.

Los quiosqueros se quejan del excesivo encorsetamiento de su negocio. Aseguran que por encontrarse en la vía pública están sujetos a más condicionantes y limitaciones. Necesitan permisos para cada una de las líneas de productos que quieren dispensar, mientras otros locales también pueden vender lo que venden ellos, como prensa o chucherías. Empezaron a vender tabaco, pero la norma les obliga a tener una máquina dispensadora y no pueden hacerlo como los estancos. También han ido incorporando en muchos puntos la recarga de móviles o de tarjetas de transporte.

El futuro del negocio estará, según coinciden estos empresarios, en encontrar una línea propia y común, aunque en la asociación reconocen que en unos años la mayoría de los establecimientos terminarán desapareciendo. Ni siquiera cuando llega la Semana Santa pueden hacer el negocio del siglo, aseguran, porque los puestos de venta ambulante se llevan parte del pastel.

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