La sanidad privada aprieta el cinturón

  • Médicos y dentistas denuncian que algunas compañías reducen las condiciones o abren centros propios para abaratar costes

La sanidad privada también está apretando el cinturón. Al menos es la denuncia en la que coinciden médicos y dentistas que afirman que las compañías aseguradoras unilateralmente están recortando cuadros de profesionales y sustituyéndolos por centros propios para abaratar costes. Un dentista contaba que al comienzo de la crisis trabajaba con cinco aseguradoras y que ahora solo le quedan dos. "Hay profesionales que llevaban 20 años trabajando para una compañía y les han dado de baja por burofax", protesta Andrés Torres Peña, vocal de ejercicio libre del Colegio de Médicos de Málaga. El presidente del Colegio de Odontólogos de Málaga, Lucas Bermudo, coincide en la denuncia: "Las compañías están recortando cuadro médico. Están sustituyendo profesionales con años de experiencia por otros con menos experiencia en sus clínicas. Hay una política agresiva de recortes que no creo que sea para favorecer al paciente, sino más bien a las compañías". Los sanitarios aseguran que esa política pretende ofrecer pólizas muy competitivas para no perder clientes en estos tiempos de crisis. Pero los profesionales se quejan de que las compañías sanitarias aprietan el cinturón al médico, al dentista o al especialista en análisis clínicos que hace el trabajo.

Un dentista comentaba que le pagan 3,95 euros por una extracción y 1,50 por la radiografía de un diente; precios que tachaba de irrisorios. Un pediatra añadía que hay compañías que ponen un tope de visitas al año, de modo que si un niño se pasa de esa cifra, hay consultas que ni cobran. La queja no es nueva. Hace un par de años el Colegio de Médicos de Málaga ya denunció que algunas compañías apenas abonaban seis euros por algunas consultas. Tampoco es exclusiva de la provincia; es una tendencia nacional.

La consecuencia de la apertura de centros propios de las compañías es, según los colegios de médicos y dentistas, que se coarta la libre elección de especialista por parte del paciente, que es una seña de identidad de la sanidad privada. En algunos casos, los usuarios deben acudir al centro que marca la aseguradora. "Y no es lo mismo ir a un pediatra o a un ginecólogo concreto que a una clínica despersonalizada", apuntaba un profesional. El responsable de Sanitas en Málaga, José Miguel Villada, negó que su compañía esté reduciendo su cuadro médico. "Al contrario, lo hemos ampliado por la entrada en Mupface. Recortar médicos es recortar posibilidades de crecimiento", apuntaba, aunque reconocía que es la política de algunas compañías. También el director de DKV, José Manuel Barreiro, negaba políticas restrictivas en su compañía: "No estamos aplicando bajas indiscriminadas".

El vicepresidente del Colegio de Mediadores de Seguros, Moisés Núñez, rechazaba la denuncia del Colegio de Médicos, aunque admitía que puntualmente algunas compañías estén negociando baremos o adoptando medidas para optimizar recursos. Según Núñez lo que sí se está produciendo es "una fuga de pólizas por incapacidad financiera de los usuarios" debido a la crisis y no por un descontento con los servicios. La Organización Médico Colegial, que agrupa a los facultativos de toda España, intenta un acuerdo con las compañías que zanje el problema a nivel nacional. Núñez sostiene que es imposible y dice, por ejemplo, que en un municipio donde haya un único oftalmólogo, el precio que pagará por consulta la aseguradora será necesariamente más alto que en otro en el que trabajen 20.

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