Una serpiente de dos metros que mudó en culebra de apenas uno

Irenka se llevó ayer un buen susto. Una culebra de poco más de un metro se había posado en el tejado del patio de su casa y temía que terminara entrando en su interior. Pero la rápida actuación de los cazaculebras lo impidió.

"Estaba en la cocina cuando la vi y parecía tan grande que me asusté mucho y llamé en seguida a la Policía", contó esta mujer. Aunque fue más el revuelo que se formó en torno a este pequeño reptil que el peligro real que conllevaba. Una patrulla de la Policía Local acompañó a la vivienda a un miembro de la Asociación Mundo Naturaleza Andalucía, que desde hace casi cinco años colabora con la Consejería de Medio Ambiente en la recogida de reptiles y anfibios en peligro, porque la mujer que llamó aseguró que la culebra medía más de dos metros.

Al final resultó ser sólo una pequeña culebra de herradura totalmente inofensiva que es muy común en la zona del Limonar, donde se encuentra la casa, y en lugares donde hay jardines, muros y arroyos cerca. Es una especie protegida y este verano provocó el caos en un edificio de Motril.

Lejos de suponer un peligro para las personas, el presidente de esta asociación, David Garvayo, asegura que este tipo de culebras actúan como depredadores naturales al comerse las cucarachas, los ratones o las salamanquesas que puede haber en los alrededores de las viviendas.

La razón que puede explicar que la culebra se encontrara en la casa es que estuviera localizando su sitio de invernada o que simplemente se encontrara buscando comida.

Pero aunque ayer fue capturada y llevada por los agentes de la Policía Local al Centro de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA), esta culebra de herradura será devuelta muy pronto a su medio natural otra vez.

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