"El abuso sexual a una niña no puede tener la pena del fraude a Hacienda"

  • El juez decano analiza la justicia en Málaga, para la que pide más medios y juzgados específicos; también reflexiona sobre su modelo de ciudad para el que reclama el fin de la arquitectura del folclore

Manuel Caballero Bonald (Arcos de la Frontera, 1963) descubrió su vocación deambulando por las salas y pasillos del Palacio de Justicia de Cuenca donde vivía cuando su padre era presidente de la Audiencia de esta ciudad. Desde hace unos años, se ha convertido en el azote de las administraciones a las que clama incansable pidiendo medios para la justicia malagueña.

-No puedo evitar empezar la entrevista con dos preguntas que seguro que le habrán formulado.

-Una es seguro la situación de la justicia en Málaga. La otra no caigo.

-¿Tiene parentesco con el escritor José Manuel Caballero Bonald?

-Es verdad, eso me lo preguntan siempre. Recuerdo una vez en Melilla que participaba en unas jornadas y cuando entregué el DNI me preguntaron si yo era el escritor. Y yo les dije que de eso nada que yo soy mucho más joven porque mi tío tiene ya 80 años. Mi padre es hermano del escritor y decidió, para no perder el Bonald convertirlo en un solo apellido.

-¿Y a usted no le ha picado el gusanillo de la literatura?

-Hago mis pinitos literarios y he publicado algunos artículos. También escribo poesía, aunque jamás he publicado nada.

-Dicen que la vida pasa por delante de un banquillo ¿Ha pensado pasar a papel esas vivencias?

-En un banquillo ves todo tipo de situaciones. Y yo he sido muchos años juez de instrucción. Y he hecho cientos de guardias. En las guardias ves de todo y siempre vas con la convicción de que te vas a enfrentar a algo que no has visto antes y que la experiencia no te permitirá solucionar, así que tienes que hacerlo con sentido común porque son situaciones siempre novedosas. Yo tengo el proyecto de escribir un libro de anécdotas judiciales.

-Después de 20 años ¿Hay alguna resolución judicial que le haya marcado especialmente?

-Cada vez que pongo una resolución que suponga la privación de libertad de una persona, me repercute. Pero recuerdo con malestar algún error judicial que también he cometido. A principios de los 90 tuve tres meses a una persona en prisión provisional y luego resultó que era inocente. Fue en Móstoles. Era una persona sospechosa de ser un violador en cadena y lo conocían como el violador del tenedor. Hubo dos víctimas que lo reconocieron: un hombre de color con una cicatriz en el cuello muy significativa y lo mandé a prisión provisional. Luego se descubrió al verdadero autor porque pese a que ya había un sospechoso en prisión no pudo aguantarse y volvió a cometer una violación con un tenedor. Lo pillaron in fraganti. Resulta que también era una persona de color con una cicatriz en el cuello. No, es algo que no se puede olvidar.

-¿Es preferible un inocente en la cárcel o un culpable libre?

-Ante la duda, hay que adoptar la decisión de libertad. Pero yo en este caso tenía muy pocas dudas. Luego se le pagó una indemnización y le pedí disculpas.

-¿Cómo juez decano cómo ve la situación de la justicia en Málaga?

-Es manifiestamente mejorable, tampoco es que sea caótica. Hay jurisdicciones que están bastante bien, como los juzgados de menores o los de violencia contra la mujer, que yo los pongo como ejemplo de que cuando uno quiere poner medios materiales, la cosa marcha. Pero hay otros en situación muy preocupante, como el juzgado de lo mercantil, que está en una situación de congestión total y absoluta. Hay un gran déficit de medios materiales. La justicia es la hermana pobre de la administración y las reformas se dejan siempre para la siguiente legislatura. Llevamos décadas en esta situación y eso afecta lógicamente a la respuesta que da la justicia al ciudadano, que no es la correcta. Estamos funcionando con una oficina judicial con una estructura del siglo XIX. También habría que redefinir la planta judicial.

-¿Eso significaría llevar los juzgados a los municipios?

-Trasladarlos o crearlos nuevos. Es inconcebible que municipios como Torremolinos o Fuengirola no tengan juzgados de lo penal o que localidades como Mijas, Benalmádena o Alhaurín de la Torre sólo tengan juzgados de paz. Los juzgados malagueños soportan volúmenes de trabajo muy superiores a lo razonable, ya que la mayoría supera con creces las recomendaciones estipuladas por el CGPJ. En familia, se superan en más de un 50%, en instrucción igual y Mercantil va a multiplicar por siete la carga de trabajo límite.

-¿Qué le parece la operación Astapa contra la corrupción en Estepona?

-Evidentemente, el aspecto negativo es la existencia de corrupción en la Costa, pero lo positivo es que hay una acción policial y judicial. Los políticos con responsabilidad municipal deben saber que si sucumben a la tentación de la corrupción, la Justicia caerá sobre ellos. Pero no se debe estigmatizar a la Costa del Sol, no es algo exclusivo de aquí, ocurre en otros sitios.

-El presidente del TSJA ha propuesto la creación de un equipo de jueces volantes para reforzar los juzgados cuando surjan estos casos. ¿Qué le parece?

-La idea es buena y puede ser una situación para no colapsar un juzgado. El problema que hay es que cuando surge un caso de estas características, la situación se deteriora porque además del trabajo del día a día, el instructor debe dedicarse con plenitud a un asunto que normalmente es complejo.

-¿Se está produciendo una judicialización de la vida cotidiana?

-Sí, hay una tasa de litigiosidad muy elevada. El ciudadano tiene derecho a recurrir a la justicia y pedir su tutela porque en definitiva es un servicio al ciudadano, pero tampoco se puede hacer un abuso. Hoy ante cualquier conflicto, incidente, discusión o falta de acuerdo entre personas se acude a la justicia. E incluso se amenaza: "como no te calles te voy a meter una querella" y se utiliza la justicia como arma arrojadiza. Y no puede ser así. Por una disputa vecinal, se inicia un procedimiento, un juicio de faltas inmediato, cita a las partes, moviliza al juez y al secretario, practicar citaciones, poner la sentencia, ejecutarla. Todo eso genera un gasto para el erario público y una pérdida de tiempo para los trabajadores.

-El Código Penal también va incorporando delitos...

-No creo que sea la solución. Si se toma la decisión de incrementar el número de delitos, esa reforma debe ir acompañada de los medios materiales y personales para afrontarla. El ejemplo más claro es la reforma de los delitos contra la seguridad vial. El delito de circular sin permiso se ha saldado en un mes y sólo en la capital con 210 personas detenidas. Y eso que todavía no se han hecho controles específicos. Se calcula que en Málaga hay unas 1.500 personas sin carné de conducir. El día que se pongan a hacer controles específicos vamos a tener serios problemas para asumir ese volumen de trabajo. Un juez de lo penal ya dicta una media de 600 sentencias al año.

-Supongo que el caso Mari Luz ha supuesto un revulsivo porque ha puesto de manifiesto la preocupante situación de la justicia.

-Ha servido para que los medios de comunicación se den cuenta de que no todo es el Tribunal Constitucional o el Consejo General del Poder Judicial y que a los ciudadanos poco les importa el nombramiento de los vocales del consejo, sino tener una resolución rápida y que se ejecute con agilidad.

-Cuando supo que la niña de Huelva había muerto en medio de una cadena de errores judiciales ¿cómo lo sintió como padre y juez?

-Lo sentí como padre. Tengo una niña casi de la edad de Mari Luz y siempre se pone uno en el pellejo de la víctima. Pero la actitud del padre de Mari Luz hay que destacarla, porque ha sido de confianza en la justicia, lo cual es de agradecer. Luego ha planteado el debate.

-¿Qué le parece la recogida de firmas para pedir la cadena perpetua a los condenados por delitos sexuales?

-Yo no soy partidario de la cadena perpetua, pero tampoco me parece que sea un debate que haya que erradicar de forma tajante. Yo defiendo, en determinados supuestos, el cumplimiento íntegro de las penas. Y lo que siempre pido es una racionalización de las penas previstas en el código penal.

-¿Eso significa cambiar el Código Penal?

-Significa que el utilizar a una niña de tres años en una película pornográfica o facilitar su prostitución no puede tener la misma pena de uno a cuatro años que tiene el fraude a la Hacienda Pública. No digo bajar la pena del fraude, sino subir la de corrupción de menores.

-Usted plantea incrementar las penas en determinados delitos como corrupción de menores y que las penas se cumplan.

-Efectivamente que se incrementen las penas y que en algunos casos se cumplan íntegramente porque no hay que olvidar que el objetivo de la pena es la rehabilitación del delincuente. Pero las penas para abusos de menores son bajas y habría que reforzarlas.

-¿Qué piensa de las recientes imputaciones a compañeros como el de Coslada o el marbellí De Urquía?

-Yo creo que son casos puntuales y hasta tienen su lectura positiva porque eso significa que el sistema funciona. Me estoy refiriendo a casos con sentencia firme, no a imputaciones.

-¿Los jueces reciben presiones económicas o políticas?

-No, pero es verdad que deben preocuparse por su imagen, controlar y conocer el ambiente en el que se mueven porque luego hay malas interpretaciones.

-Estamos viendo sentencias que cuestionan leyes aprobadas en el Parlamento ¿tienen los jueces demasiado poder?

-Es una gran responsabilidad porque un juez resuelve sobre cuestiones esenciales de la persona. Hay una lógica tentación de abusar un poco del poder que uno tiene, pero ahí está la calidad de la persona y del juez para frenar esa tentación y ajustarse a la ley.

-En Málaga se ha denunciado la escalada de mafias de blanqueo y crimen organizado ¿Tiene mecanismos el sistema judicial para luchar contra esto?

-Málaga es la provincia de Andalucía con más casos de crimen organizado. Hay muchísimos delitos económicos y creo que debería haber un juzgado específico para esto con el juez, el fiscal anticorrupción y auditores de cuentas. Yo estuve en Marbella en comisión de servicio en el año 2000 cuando desaparecieron los sumarios en la época de Jesús Gil y fuimos varios jueces de Málaga a echar una mano. Me encontré con asuntos voluminosos de blanqueo de capitales y eché de menos tener un equipo a mi alrededor. Se ve uno solo ante el peligro. Empiezas a ver operaciones contables que están hechas especialmente para que resulten opacas y nosotros no somos expertos, por lo que yo crearía un juzgado específico y con profesionales expertos en contabilidad y hacienda. Ese juzgado estaría apoyado por los grupos especializados de la policía.

-Hace poco que abandonó su despacho en el Miramar ¿Qué le parece el edificio como hotel de cinco estrellas?

-Estupendo, es una buena idea. Puede ser un magnífico hotel. Habrá que conservar la fachada y el patio principal, que son una maravilla. Está en un sitio privilegiado y la verdad es que a Málaga le hacía falta un hotel de cinco estrellas.

-¿Cómo ha vivido su traslado a la Ciudad de la Justicia en Teatinos?

-Hay compañeros que añoran el Miramar, pero hay que mirar para delante. Yo esperaba que el tráfico fuera peor de lo que realmente es. Sí seguimos pidiendo que los aparcamientos subterráneos sean limitados a jueces y fiscales por cuestiones de seguridad. Nosotros somos los que resolvemos las cuestiones sobre patrimonio, libertad, familia de las personas y asumimos más riesgos, no es que nos consideremos superiores.

-¿Cómo va aquella propuesta que plantearon los jueces de crear un carril bici desde el Miramar hasta la Ciudad de la Justicia? ¿Utilizan la bici los magistrados?

-Yo creo que esto fue una buena propuesta que secundamos el presidente de la Audiencia Provincial, yo mismo y algunos presidentes de las secciones y no es una mala idea.

-¿Y por qué desde el Miramar? ¿Todos viven en el triángulo de oro Limonar, Paseo de Sancha, Malagueta?

-(Risas) No, no, por hacerlo coincidir con el Metro.

-¿?

-Porque sería más sencillo ya que sería en línea recta a través del parque y la Avenida de Andalucía.

-¿Cuál sería su modelo de ciudad? ¿Cómo piensa que está definiéndose la capital?

-Creo que esta ciudad debe estar volcada al mar porque es su gran atractivo, la playa, los paseos marítimos. Lo que no soporto es la arquitectura folclorista y en Málaga se abusa mucho de ella. Estoy pensando en un edificio color albero que hay junto a El Corte Inglés. En Andalucía se confunde mucho la cultura con el folclore. Todo eso de las macetas, la cal y el albero yo creo que en un sitio como Málaga ya debería estar superado.

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