"En otros sitios incluso se puso detective a algún arquitecto. Aquí fuimos menos responsables"

  • Pezzi asume la responsabilidad del gremio en la corrupción

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Resulta inaudito que Carlos Hernández Pezzi haya durado ocho años al frente de los Colegios de Arquitectos de España. Principalmente porque suele decir lo que piensa, porque parece disfrutar con la incorrección política y porque carece del sentido corporativista del gremio, cuya responsabilidad en el desaguisado urbanístico no oculta. Puede que todo eso haya perjudicado su cartera de encargos, pero, al contrario que a muchos compañeros, a él no se le escucha quejarse. En diciembre acabó su mandato y volvió a Málaga. Dispuesto a seguir dando guerra.

-¿Cómo lleva la vuelta a las provincias?

-(Sonríe) Por un lado entusiasmado de volver a casa. Desde el punto de vista personal, mucho mejor. Desde el profesional, cambiando de perspectiva, pues no es lo mismo lidiar con problemas de Galicia, Baleares o Valencia, que centrarte en tu propia trayectoria. Con respecto a Málaga, un poco desolado. Me he encontrado la ciudad un poco más aletargada de lo normal, más sumisa.

-¿Desde fuera Málaga se ve peor, mejor, igual?

-Desde fuera a Málaga se la ve muy bien. Se ve mucho avance en el centro, las mejoras de la ciudad, el aeropuerto y el AVE. En la superficie Málaga sigue manteniendo esa imagen de un sitio muy bueno para vivir y no se ven los inconvenientes que ha tenido este desarrollo.

-Ha sido presidente de los arquitectos españoles ocho años. ¿En todas partes cuecen las mismas habas que en Málaga?

-Sí. Muchas ciudades se sienten insatisfechas de la lentitud de los proyectos y la falta de inversiones y muchas se quejan, pero en Málaga ese agravio es difícil de sostener si lo comparas con otras ciudades de su entorno. Porque ha experimentado cambios y de repente han confluido muchas inversiones. Es difícil decir que aquí no se ha hecho nada. Creo que Málaga tiene un déficit cultural importantísimo y que atraviesa una ausencia de liderazgo en aspectos clave. No vale echarle la culpa a otras ciudades.

-Se han hecho muchas cosas. ¿Pero se han hecho bien?

-Creo que se han hecho muchas cosas materiales, pero se ha trabajado muy poco en los valores de la ciudad, no se ha discutido el modelo a promover y se ha mantenido una óptica muy desarrollista. Todo ha sido producir más y más, ocupar más suelo, generar más edificaciones. Se han dejado de lado intangibles muy importantes. Hubiéramos sacado más partido de una actitud más valiente en el tema cultural, en el tema ambiental, en la participación, en el cambio de modelo productivo. Mucha gente se ha encontrado sin trabajo ahora por apostar tanto por la construcción...

-Está sonando a candidato a la Alcaldía...

-(Risas) No, pero sí tengo un discurso sobre la ciudad. Eso lo tengo claro. He trabajado mucho aquí, en el plan estratégico, y tengo la sensación de que ese discurso no lo hace mucha gente. Aquí se está planteando hacer más casas, ocupar más suelo, ampliar la universidad, la ciudad, el PTA. Y esta ciudad quizás no tiene que crecer tanto, sino mejorar. El discurso que se escucha es que Málaga tiene un porvenir ilimitado, en todos los campos, para siempre. Y eso no es verdad.

-La política le tira.

-La política me ha tirado siempre, y la de esta ciudad me preocupa mucho, porque mi hija vive aquí, y porque me parece que nuestros hijos no vivirán tan bien si no hacemos los deberes ahora, aquí y en la Costa del Sol. Y porque no soporto que esta ciudad esté enfrentándose con el mundo sin ningún discurso.

-¿Cómo nos juzgarán nuestros nietos?

-Nos regañarán, tanto por la Costa como por la ciudad. Desde fuera Málaga se valora como emergente, pero la Costa del Sol se ve cada vez peor. Mucha gente dice que se ha destrozado, y es verdad. Pero todavía el discurso dominante es si la destrozamos un poco más para sacar algo. Ese es un discurso caduco. Aquí los valores de la Universidad y el PTA aún no se perciben como objetivo esencial para la formación de conocimiento y creación de liderazgo malagueño. El campus de Excelencia, que conseguiremos en 2010, dará el giro a la ciudad. Pero aún nos vemos como un lugar en el que hacer negocios y pasar las vacaciones para luego llevarse fuera el valor añadido.

-¿Qué nos ha quedado del boom inmobiliario, aparte de muchas hipotecas y coches por pagar?

-Y todoterrenos. Del boom Málaga ha extraído muy poco. Las empresas lo están pasando muy mal y el valor añadido producido es muy escaso. Y luego hay una generación que tiene 25 ó 30 años y que ha convivido la mitad de su vida con Jesús Gil y las prácticas corruptas en la Costa. Mucha gente ha mirado para otro lado, aunque ahora salen cosas porque la sociedad se ha dado cuenta de que no puede consentir la corrupción, el dinero fácil, el pensar que el suelo admite todo.

-Sin embargo, muy pocos arquitectos han desfilado por los juzgados, cuando la corrupción urbanística no puede ser achacable sólo a promotores y políticos.

-Siempre he defendido en público que los arquitectos somos corresponsables, en una parte, no en toda. Los colegios de Arquitectos de Baleares, de Murcia, de Galicia, han puesto denuncias y abierto expedientes a colegiados....

-¿Puede repetir la lista? Porque no he escuchado el de Málaga...

-En Málaga el Colegio ha salido en defensa de los imputados, sin saber si había razones para ello y sin que nadie se pronunciara. Pienso que el Colegio debe proteger a la sociedad más que a sus propios colegiados si estos no lo hacen bien. No quiero enemistarme con mis compañeros de Málaga, pero es verdad que Jesús Gil y su estela corrompió a muchos arquitectos. Hay un montón de gente que no está imputada pero que podía haberlo estado. Los arquitectos, ingenieros, abogados, aparejadores... todos los que han cogido el dinero me parecen corruptos. Hay que decirlo.

-¿Revisan de verdad los Colegios de Arquitectos los proyectos que visan, o sólo los cobran?

-Normalmente hacen una revisión técnica, no urbanística, de los aspectos edificatorios y legales. Lo que pasa es que el Colegio creo que tiene la responsabilidad y el deber deontológico de denunciar y corregir las malas prácticas. Pero ahí no me sigue mucha gente.

-En Marbella siguen en pie cientos de viviendas ilegales.

-Soy partidario de las demoliciones ejemplares, sólo las que sean avaladas por la justicia, evidentemente, pero algunas hay que hacer. No soy partidario es de entrar en una caza de brujas, pero sí de tirar las que sean evidente que han incumplido todos los parámetros, causado perjuicios sociales y no se puedan regularizar con multas. Algunas demoliciones hay que hacer para que la sociedad democrática se respete a sí misma.

-Esta semana el Guadalhorce ha recordado que hay casi mil viviendas en su zona inundable...

-Mucha gente no se da cuenta de que está jugando con el patrimonio de su vida. Y con la excusa de la lentitud del planeamiento urbanístico se han construido miles de viviendas ilegales allí y en la Axarquía.

-Hasta ahora se ha demonizado a los Planes de Ordenación Territorial. ¿Cómo los exorcizamos?

-Los planes han llegado muy tarde, pero cuando llegan lo que no puedes hacer es decir que la culpa la tiene el plan. Me parece que el plan, la LOUA y otros instrumentos de ordenación territorial son fundamentales para la cohesión de Andalucía. Desde luego me parece fatal el desarrollo urbanístico de la comunidad valenciana. Siempre discutiré que se pongan en tela de juicio los planes antes que las parcelaciones ilegales y el beneficio de unos pocos frente a la comunidad. Pero es verdad que falta gestión, sobra burocracia, faltan disciplina e inspectores. Y sobre todo, en este país falta decencia. No sé por qué no lo dice nadie. En Málaga hace falta mucha decencia.

-Muchos alcaldes imputados y condenados se apoyaron en informes del arquitecto municipal.

-Ya le digo que no excluyo que la responsabilidad ha sido colectiva. ¿Cómo podemos decir que la responsabilidad no es nuestra? A mí eso no me cabe en la cabeza, los arquitectos claro que hemos sido responsables, hemos colaborado. Pero algunos colegios han abierto expedientes, han puesto detectives para averiguar infracciones e incompatibilidades de arquitectos... Aquí se ha sido menos responsable.

-Si pusiéramos detectives a algunos arquitectos...

-No hace falta. Es que se sabe. El problema es que se intuye y se sabe, pero se consiente. Pero de repente la sociedad se conciencia, se crean fiscales especializados, se crea el Seprona. Joder, y nos escandalizamos cuando eso da algún resultado.

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