Una soldado denuncia abusos sexuales de sus compañeros y que la drogaron

  • Asegura haberse sentido como "un cacho de carne" tras una fiesta en la que su cerveza tenía "un sabor amargo"

  • La Policía encontró, según su abogado, restos de semen en las medias

Entrada a las instalaciones del cuartel de Bobadilla. Entrada a las instalaciones del cuartel de Bobadilla.

Entrada a las instalaciones del cuartel de Bobadilla.

Se sintió, según denunció ante la Policía Nacional, "muy incómoda, como un cacho de carne". La soldado del Ejército del Aire del cuartel de Bobadilla -en Antequera- que ha denunciado haber sido drogada y agredida sexualmente por varios de sus compañeros en dependencias militares tras una fiesta, continúa de baja y lamenta, en palabras de su abogado, que todavía "no se haya tomado ninguna medida" respecto a los supuestos autores.

Los hechos denunciados se remontan al pasado 10 de diciembre, después de una fiesta con unos compañeros con motivo de la celebración de la Virgen de Loreto. La mujer relató que, en un momento dado de aquella noche, uno de los integrantes del grupo se acercó a ella "más de lo debido" y le "acarició la pierna". A renglón seguido, notó "otra mano" que le tocaba, supuestamente, el muslo "por la parte de atrás" y ella le dio "un manotazo" para que la retirase. No recordaba, subrayó, de quién se trataba, aunque llegó a verle la cara. Otras dos personas se le arrimaron también y le dijeron al oído: 'Es que no veas cómo vienes'. Su hipótesis es que en ese momento ya debía estar drogada.

La acusación particular está siendo ejercida por Javier y Manuel Rincón, del despacho Rinber Abogados (www.rinberabogados.com), que defenderá a su clienta con "absoluta contundencia". Según el letrado, se está a la espera de conocer con exactitud el tipo de sustancia que le ha ocasionado "amnesia parcial". Para la militar, destacó, la situación "está siendo muy dura", no solo por los episodios denunciados sino también por la repercusión mediática que su caso está generando.

Ocurrió supuestamente tras una fiesta con motivo de la celebración de la Virgen de Loreto

En la denuncia -adelantada por el programa Espejo Público- se concreta que la soldado regresó a la base militar en torno a la 1:00, junto a un compañero que la acompañó hasta la habitación de otra porque estaba "un poco perjudicada". Así, precisa que el cabo mayor le puso el pijama, la acostó y después se marchó. Fue él quien, según consta en el escrito, le aportó estos detalles dado que ella no recordaba nada desde hacía "aproximadamente 12 horas". Sabía, eso sí, que llegó a entrar en el baño y que, al volver al local, la cerveza que había dejado sobre la barra tenía "un sabor amargo", aunque entonces no le dio importancia.

Al día siguiente se levantó "con un fuerte dolor de cabeza". Tras una conversación que mantuvo con dos compañeros, que le preguntaron si existía la posibilidad de que la hubieran drogado, se sometió a un test de detección de sustancias que tenía uno de ellos. Según su versión, dio "resultado positivo en barbitúricos". Su abogado asegura que incluso la Policía ha encontrado restos de semen en las medias y el pantalón del pijama de la soldado.

La soldado, que según su testimonio ha necesitado atención psicológica y que ya había denunciado una agresión sexual por parte de un compañero el pasado mes de septiembre, volvió a acudir a la Comisaría de Antequera unos 10 días después para aportar nuevos detalles que había recordado. Fue cuando recalcó a los investigadores que se había sentido "como un cacho de carne".

En su última declaración, a mediados de este mes, explicó que "poco a poco" le estaban viniendo recuerdos de lo sucedido esa madrugada, aunque reconoció que seguían siendo "vagos". El escenario de la presunta agresión era, según su versión, "una habitación a oscuras".

Así, hizo referencia a "un hombre de tez morena" que la "movía" mientras la "cogía del brazo" y le decía "cosas". También reconoció a otro individuo, "con una respiración muy profunda", y notaba "el contacto en el costado izquierdo la cara", lo que, en palabras de la denunciante, puede estar relacionado con "un moratón" que tiene en el pecho y con la "inflamación en el labio superior".

Fuentes del Ministerio de Defensa indicaron a Europa Press que la soldado informó al jefe de la unidad de los supuestos abusos sucedidos la noche de autos y éste le aconsejó que denunciara ante la Policía en Antequera. Él, por su parte, trasladó al juzgado militar y a su superior jerárquico los hechos. Al parecer, ya se han producido declaraciones de compañeros y de la soldado en la jurisdicción militar.

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