"Si sube el nivel del mar las playas no nos defenderán de los temporales"

  • El biólogo critica que se construyan espigones para proteger unas infraestructuras que no deberían haberse hecho en primera línea de costa · Cree que la desalación puede ser la solución al abastecimiento pero sin prescindir de los embalses

Jorge Baro (1959) es el primer malagueño que dirige el Centro Oceanográfico de Málaga, con sede en Fuengirola. Cuando era apenas un niño quedó fascinado con los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente y desde entonces tuvo claro que su carrera profesional estaría vinculado a la ciencia. Su especialidad es el medio marino y advierte de que el cambio climático traerá importantes consecuencias para el litoral malagueño.

-¿Qué conservan aún los fondos marinos de la provincia?

-Mejor hay que preguntarse qué es lo que se ha perdido porque ha desaparecido una gran superficie de fanerógamas marinas que acogen una enorme biodiversidad, además de actuar como barreras naturales para evitar la erosión de las playas. También se ha producido la pérdida de muchas especies y otras que se han reducido muchísimo. Pero afortunadamente también conservamos muchas otras cosas.

-¿Por qué cree que hay tan pocas zonas marinas protegidas?

-La protección en el mar es un proceso que comenzó mucho más tarde que en tierra. Siempre se ha creído que en el medio marino se podía hacer cualquier cosa porque aquello se mantenía. Había peces y se podía pescar hasta el infinito, se decía incluso que el mar albergaba recursos inagotables. Lamentablemente nos hemos dado cuenta de que no es así. No éramos conscientes de que eran espacios que había que proteger igual que en tierra y eso unido a la idea de que el mar podía ser un vertedero, tardamos demasiado tiempo en darnos cuenta de que algo estaba pasando.

-¿Y ya es tarde para hacerlo?

-Tarde no será nunca porque hay muchos hábitats que se pueden recuperar. Llegar a una situación de irreversibilidad puede ocurrir pero todavía es difícil. Pero sí habrá que darse prisa en algunos casos.

-Recientemente se han encontrado bolsas de metano frente a las costas de Estepona, ¿cree que se podrán llegar a explotar?

-Por tecnología no va a haber problema pero desconozco la potencialidad de esos yacimientos de gas y el interés que puedan tener. En cuanto al impacto que tendría en el medio, habría que valorarlo porque dependería del tipo de actuación. Tampoco podemos negarnos a disponer de unos recursos que reportarían un beneficio muy grande a la sociedad por empeñarnos en proteger algo que a lo mejor no necesita una protección especial.

-Si Repsol también perfora finalmente un pozo en la zona para extraer gas el impacto sería mucho mayor...

-Sí claro. Pero en realidad dependerá de su ubicación.

-¿Cree que está justificada la alarma y el rechazo que se generó en la provincia con este proyecto?

-No, porque era sólo una prospección con unos medios que se utilizan en todo el mundo y que no había una justificación sólida para rechazarla. Sí podía causar una distorsión en la actividad de cierto tipo de flota, pero eso era algo puntual. Nosotros mismos empleamos sistemas sísmicos de prospección de los fondos marinos y hoy por hoy no sabemos que afecte. Depende de la intensidad y de la frecuencia de las ondas que se estén emitiendo. Pero hasta ahora los problemas que ha habido han sido provocados por maniobras militares. No te voy a negar que hay un impacto al medio pero no se puede ir en contra del desarrollo.

-Costas está estudiando extraer arena de dos bancos localizados en Calahonda y Rincón, ¿qué le parece esta forma de solucionar el problema de las playas?

-A nivel técnico depende del grado de actuación y de extracción. Tiene que haber estudios previos para valorar su impacto, lo que no es válido es tratar de reflejar unos impactos en una zona concreta con lo que se ha hecho en otra. Evidentemente no puedo estar en contra de que se regeneren las playas porque forman parte de la riqueza de la provincia, pero también creo que son unas actuaciones muy caras y que hay que hacerlas periódicamente porque hemos alterado tanto la dinámica litoral que ya es muy difícil mantenerlas. No es sólo una cuestión de destrucción de hábitats, si no de si se pueden regenerar después.

-Los caladeros de la provincia también están seriamente dañados, ¿piensa que se pueden recuperar?

-Estamos en un momento delicado porque llevamos un periodo de tiempo en el que las capturas están descendiendo y las poblaciones parece que no terminan de recuperarse a pesar de que se están aplicando muchas medidas técnicas. Pero confío en que sí se puedan recuperar aunque con las condiciones actuales sólo se pueden mantener como están. Los últimos informes señalan que la mayoría de las poblaciones de recursos pesqueros están sobrexplotadas y si no se cambian las condiciones evidentemente la sobrexplotación continuará.

-¿Está influyendo el cambio climático?

-Puede ser que el cambio climático esté afectando a ciertas poblaciones, sobre todo, a aquellas especies que tienen una vida corta y dependen de los nacimientos que se producen en un año.

-¿Qué efectos se están notando ya en el mar por el calentamiento que sufre el planeta?

-Desde los años 70 se ha observado una tendencia de subida del nivel del mar. Esto puede ser un efecto de cambio climático motivado por el deshielo o por una cuestión de dilatación térmica porque el agua cuando se calienta se dilata y al ocupar un mayor volumen hace que ascienda el nivel del mar. Pero además hay un ascenso de la temperatura media y eso es preocupante. Un ascenso del nivel del mar de pocos centímetros supone mucho y no es algo baladí. Para el medio litoral, por ejemplo, puede ser un desastre. Estos ascensos pueden hacer desaparecer hábitats y algunas poblaciones de peces también se pueden salir de sus límites óptimos para su desarrollo.

-En el caso del litoral malagueño tan sometido a la presión urbanística, ¿qué consecuencias puede tener esa subida del nivel del mar?

-Afortunadamente la orografía es bastante abrupta y no tan llano como en el mar Menor donde sí habrá graves consecuencias. Aunque en Málaga sí puede ocurrir que las playas no sean capaces de defendernos ya de los temporales si sube el nivel del mar y vamos a tener problemas en las infraestructuras que están en primera línea de costa. De hecho todos los años hay ya destrozos de paseos marítimos y chiringuitos por culpa de los temporales.

-Ante este escenario, Costas debería recuperar el dominio público marítimo-terrestre ocupado durante las últimas décadas...

-Creo que es una cuestión histórica y de derecho que habría que solucionar porque es cierto que ha habido mucha construcción ilegal en el dominio de Costas. Muchas de las veces que ocurren estos desastres en infraestructuras litorales es porque están construidas donde no deberían haberse hecho. El agua del mar lleva la escritura debajo del brazo y en un momento dado demuestra que es suyo de esta manera. Ahora se pretende construir espigones para proteger infraestructuras y actuaciones que no se deberían haber hecho en su momento.

-Si finalmente se producen estos cambios y las temperaturas suben tanto como se prevé, ¿también afectará al turismo?

-Eso no se le escapa a nadie y encima en una provincia donde la mayor fuente de ingresos es el turismo. Si los turistas no encuentran unas playas adecuadas se terminarán yendo a otro sitio. Pero no sólo es importante conservar las playas sino también la calidad de las aguas. Tú puedes tener una playa preciosa pero que esté muy sucia y esto también influye. Después también hay otro tipo de actividades atractivas para los turistas como el buceo. Aquí no hay zonas específicamente para bucear pero hay zonas muy interesantes y podría ser otro valor añadido a la oferta turística pero para eso hay que protegerlas. A nadie le gusta ponerse a bucear y estar viendo basura en el fondo. A la gente le gusta bucear para ver la diversidad que hay en el fondo del mar. Si no se cuida todo esto el turismo es quien puede pagar el pato más grande aquí.

-La provincia también se ha basado quizás en exceso en el sector inmobiliario. Ahora con la crisis, ¿qué puede pasar?

-Para todo el mundo resulta evidente que esto tiene que tener un límite. No sólo porque se acabe el suelo donde construir sino porque puede ser que no haya suficientes recursos para la concentración de población que eso conlleva. Hay que tener en cuenta muchos factores como el agua potable o las infraestructuras. Lo que sería absurdo es construir cantidades desorbitadas de viviendas para que esa población no pueda desplazarse a ningún sitio porque no hay unos medios de locomoción adecuados o una carretera que pueda absorber un volumen de vehículos brutal. O construimos campos de golf sin saber de dónde va a salir el agua para regarlos. No puedes mantener un turismo de calidad y decirle al turista que sólo se puede duchar una vez a la semana. Ni darle a todo el mundo pescaíto frito de la bahía porque no habría para todos. A todo el mundo creo que le gusta asomarse a la ventana de su casa y no encontrarse una pared delante ni una autopista debajo, por lo que el entorno habrá que cuidarlo para que la gente pueda vivir.

-¿Cree que el futuro del abastecimiento de la provincia de Málaga sometida a frecuentes periodos de sequía está en el mar?

-El mar puede ayudar pero habrá que valorar el impacto porque lo que no se puede hacer es construir una desalinizadora cada pocos metros. Creo que deberían hacerse estudios más profundos sobre el impacto que tiene la salmuera que se vierte al mar una vez que se ha desalado el agua y cómo evolucionan las zonas de vertidos y limítrofes. Pero lo que no podemos es prescindir del agua de los embalses ni de los acuíferos, eso seguro.

-¿No le sorprende que a estas alturas, sabiendo que cada cierto tiempo viene una sequía, se hable de posibles restricciones en el abastecimiento?

-Supongo que no queda más remedio, aunque motivado en parte por ciertos problemas de gestión. Hay que detectar cuáles son y ponerles remedio porque muchas veces es complicado prever este tipo de situaciones. También hay acuíferos que habría que aprovechar y no se hace, y otros que habría que proteger y se están sobrexplotando en exceso. Creo que la gente también tiene que hacer un gran esfuerzo porque se desperdicia mucha agua. El agua es un lujo y un bien que es de todos, y entre todos la tenemos que cuidar.

-¿Confía en que el Centro Oceanográfico pueda recuperar pronto el sitio que tenía antiguamente en el Puerto de Málaga?

-Sí, porque aquí hemos alcanzado ya nuestro grado de ocupación máximo. Este centro se construyó pensando en una capacidad de unas 30 personas y ya somos más de 70. Eso sumado a que el desarrollo de la actividad investigadora es mucho más acelerado que hace 20 años hace que nuestros laboratorios se hayan quedado pequeños y obsoletos y no haya despachos para que la gente desempeñe su actividad de una manera cómoda. También creo que sería históricamente justo porque el Centro Oceanográfico de Málaga es de los primeros de España y uno de los fundadores del Instituto Español de Oceanografía, junto a Santander y Palma de Mallorca. Es de justicia que vuelva al lugar que ha ocupado siempre porque institucionalmente es mucho mejor. Somos un organismo de implantación nacional y es lógico que se encuentre en una capital y no en una ciudad alejada de las administraciones más importantes. Si no somos capaces de tener un espacio más grande eso nos va a impedir crecer y sería una pena que ese empuje se perdiera porque eso va a revertir en un beneficio para la sociedad. Espero que en breve se formalice la cesión definitiva de una parcela en el puerto de Málaga y poder comenzar con el proceso para proyectar el nuevo centro.

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