Los sufridores a pie de obra

Son los sufridores de la obra del Metro. Comerciantes y vecinos afincados en las zonas donde el suburbano se ha hecho presente y deja su huella pueden entenderse como los mayores agraviados, aquellos que han tenido que sobrellevar el ruido nocturno, el polvo en las fachadas... Establecimientos de Carretera de Cádiz y de la calle La Unión son los que más perjuicios han venido sufriendo en los últimos años, justo desde que las máquinas pantalladoras tomaron la superficie.

El cierre al tráfico y el aislamiento al que se han visto sometidos, dada la estrechez de espacio dejada por las vallas de protección, ha traído consigo importantes pérdidas económicas en los locales situados en La Unión y Santa Marta. La gerente de la Asociación de Comerciantes de Cruz de Humilladero, Elvira de la Torre, reconoce que el año de zanjas abiertas ha traído consigo una pérdida de clientes, que buscan comodidad al realizar sus compras. De la Torre asegura que a pesar de haber realizado un gran esfuerzo publicitario para convencer a los ciudadanos de que no es tan complicado desplazarse por la zona, "en estos tiempos nadie quiere perder tiempo y busca comodidad cuando van de tiendas". Ni siquiera el reembolso del parking por parte de los comercios ha sido suficiente.

Preguntada por la reurbanización pensada para la zona, huye de la idea de peatonalizar "una arteria principal de la ciudad" y subraya el consenso alcanzado entre el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía para dignificar la zona. El proyecto contempla mantener los dos carriles de tráfico que había antes de la obra, al tiempo que se ensancharán las aceras en los tramos "en los que sea posible".

Pero los comerciantes no son los únicos en padecer los tajos. Los vecinos han sufrido innumerables perjuicios, hasta el punto de que algunos aseguran haber tenido que recibir tratamiento psicológico porque durante semanas los trabajos se han prolongado hasta altas horas de la madrugada. "Ha habido días en los que por motivos técnicos no era posible paralizar las obras y han trabajado hasta muy tarde", asegura.

Algunos comerciantes no parecen tener claro cómo quedará la zona tras la reurbanización. "No sabemos qué pasará porque cada día nos dicen una cosa, parece que Metro y Ayuntamiento no se ponen de acuerdo", decía Diego Alarcón, empleado de la tienda de electrodomésticos Juan Lucas, que recuerda que durante un año tuvo que echar el cierre "porque no entraba nadie".

El amargo camino por el que la calle La Unión transita, fue recorrido anteriormente por comerciantes y residentes de Carretera de Cádiz. Los empresarios hablan de pérdidas de hasta el 70%, tal y como afirma Rafael Mateos, de la peluquería Soraya y Rafael. "Teníamos mucha clientela fija que venía del centro y El Palo que nos ha dicho que estamos locos si creemos que van a venir hasta aquí como está la zona. Esos clientes ya no vuelven", aseguró.

La Asociación de Comerciantes de Carretera de Cádiz dispone de datos que, en líneas generales, fijas las pérdidas en el 15% en clientes y empleo. Su presidente, José Rueda, va a más e indica que eso se ha traducido en el cierre definitivo de un 5% de locales y un 10% temporales, a lo que sumar el traslado de comercios a otros puntos. Rueda admite que tras la reapertura del tráfico rodado hubo un repunte del 2%, "cifra que no es suficiente y que tratamos de paliar con campañas como la del Millonazo y el Semanazo".

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