"Ya no tendrán que sufrir lo mismo que Gabi"

  • La madre de la menor transexual que tuvo que dejar el colegio San Patricio celebra el protocolo de la Junta Aunque para esta familia tardó en llegar

Le vinieron de golpe todos los recuerdos, los malos tragos, los juicios de valor, las noches sin dormir y lloró. Lloró de emoción y de alegría al saber ganada una gran batalla por la que ella, su hija Gabi y otras familias habían estado luchando en los últimos años. En su caso llegaba tarde, después de pasar meses agotadores peleando sin éxito para que el colegio San Patricio aceptara a Gabriela como lo que se siente, una niña de 7 años igual que las demás. Aún así, el protocolo de actuación sobre identidad de género presentado el pasado viernes por la Junta supone un antes y un después para los menores transexuales en las aulas andaluzas y Pilar Sánchez celebró el logro.

El texto, que ha contado con la colaboración de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA), establece medidas para prevenir, detectar y evitar acciones discriminatorias en los centros sostenidos con fondos públicos. Entre dichas medidas se cita que la comunidad educativa se dirigirá al alumno o alumna con el nombre que acuerde la familia con la dirección del centro. También se adecuará la documentación administrativa (listas de clase, boletín informativo de calificaciones, carnet de estudiante...). Además, se garantizará la libertad en el uso de la vestimenta con la que el estudiante se sienta identificado y se garantizará que el alumnado transexual tenga acceso a los aseos que le corresponda de acuerdo con su identidad de género. "Este protocolo compensa con creces lo que hemos padecido porque va a ayuda a muchos niños a ser respetados y considerados ciudadanos de primera", considera Pilar Sánchez.

Aunque desde Educación se enviaron a principios de curso recomendaciones a tres centros malagueños que pusieron dificultades en cuanto al tratamiento de género de tres escolares, ahora se trata de "un derecho y lo tienen que cumplir, es por ley". Para la madre de Gabi, responsable en Andalucía de la asociación Chrisallys, el protocolo "da respuesta a los menores para que sean tratados con el mismo respeto que el resto, que no se les ridiculice y que si lo hacen hay unas sanciones". Sánchez asegura que "es muy importante para ellos que tengan su nombre en sus boletines, en sus listas de clase, en el anuario" o que se les apoye con "detalles tan sencillos como darle una cartulina rosa para hacer un trabajo, eso me emocionó", dice y subraya que está "muy orgullosa de ese protocolo, porque niños que hagan el tránsito ya no tendrán que sufrir lo mismo que Gabi, al final la lucha ha tenido el mejor premio".

El pasado viernes, tanto la presidenta de ATA, Mar Cambrollé como el responsable de la Federación Andaluza Arco Iris, Gonzalo Serrano, mostraron su satisfacción por este protocolo que "evita la arbitrariedad" y que "impone sentido común y claridad para que los centros educativos puedan abordar el tratamiento no discriminatorio de los menores transexuales", dijo Serrano.

"No queremos que sean tratados como niños diferentes, sino en igualdad, como un ciudadano andaluz más", afirma Pilar Sánchez y siente que eso ya lo ha conseguido en el nuevo colegio de Gabi. Allí ya es Gabriela. Lleva sus pendientes, sus pulseras y sus sandalias de niña, tiene su grupo de amigas y "está totalmente integrada", reconoce su madre, que no se cansa de agradecer el apoyo de la comunidad educativa. Como resume, "ella está feliz y yo de verla a ella".

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