Una técnica de trasplante aprovecha riñones que antes se desechaban

  • El Hospital Carlos Haya es el único de toda Andalucía que trasplanta dos riñones a la vez al mismo paciente · En 2008, se hicieron cinco de estas operaciones, que son una respuesta a la falta de órganos

Los trasplantes ya son operaciones rutinarias en los hospitales. Hay recursos, hay profesionales y hay pericia. Pero -aunque Andalucía tiene uno de los índices más altos de donación del mundo- siguen faltando órganos. Los cirujanos malagueños utilizan una técnica para paliar esa escasez: el trasplante birrenal, que consiste en colocar dos riñones a la vez al mismo paciente.

Normalmente se pone sólo un riñón, de modo que un donante permite dos trasplantes. Hasta hace unos años, los riñones con menos nefronas -que son los filtros que hacen el trabajo de limpiar la sangre y que es la labor que imita la máquina de diálisis- se descartaban. Con el trasplante birrenal, se ponen dos riñones al mismo tiempo y así se aprovechan órganos con menos nefronas que antes se desechaban. En 2008, de los 108 trasplantes de riñón hechos en Málaga, cinco fueron birrenales.

El único hospital de Andalucía que emplea esta técnica es el Carlos Haya, que desde 1979 es el centro sanitario que hace más trasplantes renales de la comunidad autónoma y uno de los cinco primeros de toda España.

El urólogo José Ramos, responsable de la unidad que realiza estas operaciones en el hospital malagueño, explica: "Ponemos dos riñones porque uno solo no es capaz de suplir la función renal". La técnica lleva tres años aplicándose en Málaga. En estas intervenciones, los profesionales tienen en cuenta que los órganos de donantes añosos (de avanzada edad) se destinen a receptores añosos. Nunca se colocan los órganos de una persona mayor a un joven.

El hecho de que a un enfermo se le pongan dos riñones en lugar de uno no aumenta las complicaciones. Lo que sí es mayor es el tiempo de la intervención. Un trasplante renal normal puede durar dos horas, mientras que uno birrenal puede durar cuatro. Es más trabajo para los cirujanos, pero no supone ningún problema para el paciente. Ramos -que forma parte del equipo de trasplantes desde que se inició el programa hace 30 años- añade que los resultados son semejantes a cuando se coloca un único riñón. No hay ni menos rendimiento del órgano ni más complicaciones.

También para dar respuesta a la falta de órganos, el hospital hace trasplantes renales de donante vivo. En estos casos, la madre, el padre, el hermano o el cónyuge da un riñón para el enfermo. A partir de ahí, donante y receptor viven con un riñón. El año pasado, el Carlos Haya hizo dos de estas intervenciones. El centro sanitario, al igual que todos los hospitales donde se hacen estas operaciones, pretenden potenciarlas por dos razones: porque palian en parte la escasez de órganos y porque sus resultados son muy buenos. Eso se debe a que el tiempo que transcurre entre que se extrae y se coloca el riñón es prácticamente cero ya que como es una intervención programada se hacen en simultáneo. Y además, porque muchos de estos pacientes no llegan a entrar en diálisis.

En los trasplantes con donación de cadáver, los enfermos suelen estar en lista de espera y mientras tanto tienen que dializarse, lo que los va deteriorando. Además, como son operaciones urgentes en la que el donante puede estar en una provincia y el receptor en otra, pasa un tiempo entre que se extirpa y se trasplanta el riñón. "Y los resultados son mejores cuando más rápido se trasplanta", apunta Ramos.

En 30 años, la técnica quirúrgica ha variado poco. Lo que ha mejorado mucho son los tratamientos para no rechazar el trasplante. Este cambio se traduce ahora en mayor supervivencia de los pacientes.

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