Sin televisión, pero con TDT

  • Vecinos de Cajiz critican que no ven la tele, no tienen cobertura para el móvil ni ADSL

A 500 metros de Cajiz, el teléfono móvil deja de sonar, la televisión deja de recibir señal y adquirir un tratamiento en la farmacia se convierte en toda una odisea. Apenas le separa de la costa siete kilómetros y una distancia similar a Vélez-Málaga, ciudad a la que pertenece, sin embargo, los vecinos de esta pedanía encuentran serias dificultades para tener comunicación del exterior.

"Con lo atrasados que estamos en todo, y somos los primeros en los que todo un pueblo, 700 vecinos, están con TDT", bromea Ana María Claros. La televisión es el gran talón de Aquiles de este núcleo del interior de Vélez que lleva más de un año sin apenas poder ver ningún programa. "No podemos ver una película porque nos arriesgamos a quedarnos sin el final. Tampoco el fútbol o las telenovelas porque un día puedes ver el capítulo y el otro no", se queja Carmen. Lo curioso, es que todos los habitantes del pueblo disponen ya de televisión digital terrestre, una solución propuesta en la anterior legislatura para poder mejorar la deficiente señal que tenían. Sin embargo, después de que cada habitante invirtiera cien euros por cada televisor, el remedio fue peor que la enfermedad. "Hace un año teníamos problemas con la señal, así que el anterior equipo de gobierno propuso instalar una antena para que la viésemos a través de TDT. El problema es que la inversión fue tan escasa que tiene la potencia que necesitaría un bloque de pisos, no un pueblo", explica el alcalde pedáneo de Cajiz, Rafael Robles, quien afirma que ha instado a las administraciones a instalar una antena con suficiente capacidad para que la señal llegue a todas la viviendas. "Nos debería haber dejado los dos sistemas, el analógico y el digital porque no tiene sentido ser más modernos que nadie", agregó.

"Con lo que me distrae a mí la televisión, estoy que me voy a volver loca", se lamenta María Aurora Clara, una señora mayor que no encuentra consuelo cuando se encierra a las cuatro de la tarde en su casa. "Hay días que no se ve ningún canal, otros con interferencias, y cuando estamos de enhorabuena por la buena señal, una moto se la lleva al traste", indica Rafael, quien apunta que hay un vecino que ha llegado incluso a denunciar a los conductores cuando pasan por su casa a gran velocidad.

Tampoco es fácil poder encontrar cobertura para el teléfono móvil. A duras penas se consigue en el parque o en las zonas altas de Cajiz, y con según que compañía. "Me he gastado 300 euros en los descodificadores para las televisiones que no funcionan, 300 euros en facturas de teléfonos porque los niños no pueden mandar mensajes y aquí sólo vienen a ayudarnos cuando quieren votos", denuncia Ana María.

La llegada de la receta electrónica ha supuesto para la farmacéutica, Mari Ángeles Lirio, un dolor de cabeza. Al no existir líneas de ADSL, dispensar un tratamiento supone hacer una llamada al consultorio de más de 15 minutos para que confirmen el pedido. "La receta electrónica está muy bien pero tenían que haber pensado en los pueblos pequeños. Ni siquiera podemos buscar alternativas de conexión porque el convenio es sólo con una compañía".

Entre la resignación y la broma, Neiva y José Antonio explican que para combatir la situación, "los vecinos nos pasamos todo el día en la calle y viendo películas en DVD que te aseguran el final".

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