El mal tiempo hace mella en los ingresos del sector turístico

  • Los chiringuiteros han facturado la mitad de lo previsto y los hosteleros un tercio menos · Los hamaqueros, los más perjudicados · Los hoteleros logran una ocupación del 90%

El mal tiempo ha provocado que este año el sector turístico haga menos caja durante la Semana Santa. Los visitantes han tenido poca playa y menos procesiones. El balance para los empresarios es malo, aunque confían en que la mayor afluencia de turistas que han detectado en estos días sea el augurio de un buen verano. "Mal", así de contundente era el presidente de la Asociación de Empresarios de Playas de Málaga, Manuel Villafaina, al resumir cómo había ido la semana. Y es que, según sus datos, ha sido el subsector más castigado. Debido a las lluvias intermitentes, los hamaqueros apenas han ingresado un 20% de lo previsto. "Han trabajado entre el lunes y el miércoles; después nada", apuntaba Villafaina.

A los chiringuiteros les ha ido algo mejor. Han trabajado al 50% porque no han podido usar las terrazas debido a la lluvia. Los ingresos, por lo tanto, también han caído a la mitad con respecto a otros años. Pero pese a este balance, Villafaina destacaba la importante afluencia ha estos establecimientos. "Ha habido muchísima gente y ha sabido esperar. Es una lástima que el tiempo no haya acompañado, pero si es cierto que la Semana Santa es el termómetro del verano creemos que es una señal positiva de cara a la próxima temporada", confiaba el empresario de playas. Los hosteleros también han detectado una mayor afluencia que otros años, lo que les hace encarar con optimismo la recta hacia la temporada estival pese al mal balance de Semana Santa. "Parece que hay una mayor afluencia que otros años y que hay más turistas extranjeros; puede que tengamos un verano mejor que el año pasado", comentaba ayer el presidente de la Asociación de Empresarios Hosteleros de Málaga, Rafael Prado. Pero la lluvia de Semana Santa les ha aguado el negocio. "Ha sido la peor de los últimos 15 años", decía Prado al hacer el balance y estimaba en un 30% la pérdida de ingresos con respecto al año pasado. Solo el Viernes Santo y el Domingo de Ramos fueron días fuertes de trabajo. "Los demás han sido como días normales", decía. Para colmo, la crisis sigue conteniendo el gasto. Los que han salido mejor parados parecen ser los hoteleros que han tenido una ocupación cercana al 80% en la primera parte de la Semana Santa y del 90% en el tramo final. Además, no ha habido demasiadas cancelaciones .

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