Un 'tirón de orejas' que se vuelve en contra

  • Trabajadores de la Delegación de Obras Públicas solicitan que la secretaria general se retracte públicamente y por escrito · Un representante de UGT incluso pide su cese

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El tirón de orejas se le vuelve en contra. El email que esta semana envió la secretaria general de la Delegación de Obras Públicas, Yolanda Agudo, a un puñado de funcionarios para transmitir el mensaje de que no se escaqueen ha generado tal malestar que ahora los trabajadores le exigen que se retracte públicamente y por escrito. La petición fue formulada ayer durante una reunión entre los representantes sindicales y el delegado, Enrique Benítez, a la que asistió alrededor de medio centenar de funcionarios. Durante el encuentro, un dirigente deUGT llegó incluso a pedir el cese de Agudo.

El malestar era palpable entre la plantilla. "Aquí hay cerca de 400 funcionarios y pasa lo mismo que en otras delegaciones o en la empresa privada. Hay unos trabajadores más efectivos y otros menos", apuntaba un empleado que, como todos los demás, no quería dar su nombre. La "indignación" con el polémico correo -que reprueba que algunos funcionarios vayan "al Corte Inglés" o a "acompañar a un amigo a Hacienda"- se debe, dicen, a que la secretaria general ha tratado lo mismo a justos que a pecadores. "Nos ha metido a todos en el mismo saco. Si alguien se escaquea, debería llamarlo a su despacho y darle un toque de atención", apuntaba otro empleado.

Una funcionaria medía sus palabras, pero aún así rezumaban indignación: "El email no se corresponde con la realidad. Deseamos que actúen contra quienes manchan nuestra imagen. No puede ser que por un 1 ó un 2% nos veamos todos salpicados. Hay un régimen disciplinario y si hay que aplicarlo, que se aplique. Ahora la Junta está en quiebra técnica y el capital humano es el que saca el trabajo adelante".

Ayer, Benítez, trataba de sofocar el fuego. Primero mantuvo una reunión con sus jefes de servicio y a continuación, el encuentro con los trabajadores. El personal le reclamó que adopte medidas para limpiar la imagen del colectivo y que Agudo se retracte.

La secretaria general remitió el correo electrónico a algunos trabajadores y pedía a estos que informaran a los compañeros. Así que al día siguiente, el texto del mail, fotocopiado, apareció sobre las mesas del resto de los funcionarios. Una trabajadora comentaba que no veía mal que "de vez en cuando se dé un toque de atención al personal porque se relaja", pero reprochaba la redacción del mail. "Parece que lo ha escrito Belén Esteban", decía.

El delegado de Obras Públicas reconocía ayer que "se podían haber hecho las cosas mejor, de manera privada, no grupal". Pero a continuación añadía: "Ha pasado, hay que reflexionar y aprender de los errores". Enrique Benítez se esmeraba por defender la labor del personal y destacaba que pese a las movilizaciones contra la reordenación de la Junta, el trabajo ha salido a buen ritmo. "Incluso se ha sacado más trabajo con menos personal. La protesta no ha repercutido en el trabajo. Estoy muy contento del personal. Han pagado justos por pecadores", opinaba. El delegado aseguraba que desconocía el envío del correo electrónico y repetía su reconocimiento a los empleados. "Estoy satisfecho con su trabajo. Hay que admitir que en la Administración pública la gestión de personal es mejorable. La comunicación no solo debe ser para los fallos, sino también para los aciertos. Si una actuación ha generado malestar, debe generar una reflexión en el equipo de la Delegación y hay que procurar que el diálogo sea más fluido", insistía.

Benítez mantendrá una nueva reunión la semana que viene con sus jefes de servicio para estudiar las medidas que le piden los trabajadores a fin de limpiar su imagen tras estos hechos. Pero ayer apuntaba que "la mejor imagen es ser amable y eficaz". No obstante, acotaba que si hay pruebas de que hay "más relajación", se hablará "de forma individual". El titular de Obras Públicas de la Junta admitía que no tiene constancia de que haya ningún expediente en la Delegación por incumplimiento de los horarios o de las obligaciones en el puesto de trabajo.

Un hombre que entraba para un trámite a la Delegación apuntaba que la atención "es buena", pero matizaba que los funcionarios se escaquean "muchísimo". Otro usuario, en cambio, discrepaba de esta opinión y defendía la labor del personal: "Por unos pocos, al final han quedado todos metidos en el mismo saco".

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