"Tenía los títulos enmarcados, nos hemos quedado de piedra"

  • Los vecinos reaccionan ante la detención del falso médico, entre los que se encuentran algunos pacientes

"Él te explicaba las cosas y te daba confianza acerca de lo que estaba haciendo", explica un vecino del barrio y encargado de un estanco de una de las calles aledañas, quien cada 15 días durante seis meses ha estado recibiendo tratamiento en la consulta de la calle Frigiliana. Tras la detención del supuesto médico autor por ejercer medicina durante más de 15 años en este establecimiento sin contar con la titulación correspondiente, este vecino se muestra sorprendido y asegura que su experiencia ha sido siempre positiva. "Nos hemos quedado de piedra, además yo lo conocía personalmente y en su consulta podían verse los títulos enmarcados", añade. Desde médico deportivo y rehabilitador, hasta forense y fisioterapeuta.

Pero no es el único caso. Estando en su negocio, en una joyería de la misma calle, Antonio notó un leve pinchazo en la espalda que le hizo subir a su consulta. "Me dijo que tenía lumbago, me dio unos masajes y una crema y al otro día estuve muchísimo mejor, desde entonces no me ha vuelto a dar", expresa. Entre los vecinos se le define como un hombre simpático y amable, que siempre paseaba con su bata verde y que saludaba a los conocidos de los comercios y a los vecinos con los que compartía escalera. "Yo no sé si es médico, subí a la clínica cuando me hizo falta y su trabajo ha sido bueno, pero si es cierto que no tenía papeles no tendría que haber puesto los títulos y que se hubiera dedicado solo a dar masajes", apostilla Antonio.

Los vecinos cuentan como hace poco más de un mes desapareció el cartel que tenía expuesto en el balcón del edificio, y que supuestamente el mismo autor aseguró que "había sido robado". Al mismo tiempo, otro grupo de vecinos manifiesta que este presidía una tienda de enmarcar cuadros en la misma zona antes de ejercer la medicina.

Y es que es raro quien en el barrio no conoce a alguien que haya sido tratado por este médico, quien cuenta con una larga lista de pacientes. Aunque algunos critican el precio elevado de sus tratamientos. "A una jubilada le cobraba 2.500 euros por diez minutos a la semana, era una barbaridad", comenta un encargado de una frutería en calle Gaucín. No obstante, su trabajo era destacado y reconocido entre quienes lo conocían. "La gente decía que era tan bueno y por eso desde aquí le hemos mandado clientes a su consulta, aunque ahora no sabemos lo que habrá hecho ni el tratamiento que les habrá puesto", añade este mismo vecino. Solo en una ocasión otra residente asegura que se negó a tratar un esguince. "Lo mismo no ha acabado la carrera, pero tiene idea de algo", manifestó una vecina ante las preguntas.

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