Cuando trabajar se convierte en afición

Nació en el entorno de la desembocadura del río Guadalhorce hace 33 años y desde entonces su vida ha estado siempre ligada a este lugar. Sólo tenía 13 años cuando su hermano mayor le regaló unos prismáticos y una guía de aves. Ese hecho marcaría el futuro de Antonio Tamayo que tres años después decidió dejar el instituto y marcharse a Huelva para sacarse el título de capataz forestal. A partir de ahí todo fue fácil. "Mientras hacía la mili me saqué las oposiciones de agente de medio ambiente de la Junta y con sólo 20 años ya estaba trabajando". Acostumbrado a recorrer a diario desde niño las lagunas y conocer hasta el último rincón de este paraje natural, su trabajo no es más que la prolongación de una afición que también tiene la oportunidad de disfrutar como miembro de la Sociedad Española de Ornitología. / R. garrido

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