Cómo tratar con clientes bebidos y salir airoso en el intento

  • Camareros de los bares de copas del centro reciben por primera vez un curso para saber hacer frente a situaciones provocados por un consumo excesivo de alcohol

Hablar con calma y educación, mirarle a los ojos y dar muestras de comprensión. Son sólo algunos de los consejos que todo buen camarero de un bar nocturno de copas debería tener en cuenta a la hora de tratar con un cliente que muestre signos de una embriaguez excesiva para evitar enfrentamientos y salir airoso de la situación.

No siempre resulta fácil en el momento en el que hay que hacer entrar en razón a alguien que ha bebido más de la cuenta y más si su actitud es agresiva. Los que trabajan en la noche lo saben bien por experiencia. Pero para facilitarles la labor, los profesionales de los locales del centro histórico de Málaga han recibido por primera vez un curso con las directrices imprescindibles que siempre deben intentar seguir.

Los episodios casi siempre suelen ser los mismos. Un menor que suele colarse en uno de estos bares enseñando un carnet de identidad falso dispuesto a consumir alcohol. ¿Qué hacer en estos casos? Pues, según Pablo Polo el encargado de la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE) en dar el curso en colaboración con el Ayuntamiento de Málaga y la Asociación de Empresarios Hosteleros (Aehma), lo mejor es evitar el enfrentamiento y "ofrecerle una alternativa como un refresco para no darle opción para que se ponga agresivo.

Pero si esto no funciona, otro de los consejos es mantener el contacto visual y acompañarlo con movimientos de cabeza al asentir para que el cliente tenga la sensación de que se le está escuchando. Lo mismo serviría en el caso de los que sin ser menores llegan pidiendo una copa cuando ya no toleran ni una gota de más de alcohol.

"LLegado el caso, lo mejor es echarlo del local pero siempre evitando el contacto físico e intentando hablar en tono tranquilo, si es posible en una zona donde la música te permita hacerlo", explicó.

Otra táctica que los hosteleros presentes en el curso pudieron constatar es tratar de recurrir al grupo de amigos con el que va ese cliente con ganas de armar bronca porque no le sirven la tan ansiada copa. Según Polo, suele funcionar negociar con ellos que se lleven a su amigo a casa sin mayores altercados.

Lo que sí es importante, aseguró, es que una vez tomada la decisión de echar a alguien del local "debe ser irrevocable y nunca dar marcha atrás para no crear precedentes que en otra ocasión se puedan volver en contra".

Pero además de la actitud de los clientes en estado de embriaguez, en el tema de la seguridad dentro de los bares de copas también influyen otras muchas variables. Por ejemplo, que los baños estén sucios, que los vasos se acumulen por el local o que no haya un sitio para asentarse pueden desencadenar conductas agresivas e irritabilidad entre los clientes.

Lo ideal es que prevaleciera un consumo responsable y las ganas de pasarlo bien.

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