Una tuna de voces blancas

  • Diez estudiantes forman la primera tuna notava femenina de Medicina y la segunda de Andalucía

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Con medias amarillas, cervantinas, guitarras, bandurria y pandereta diez estudiantes de Medicina se suman al arte del buen tunar. Estas diez valientes dejan la vergüenza a un lado y lo que priman son las ganas de disfrutar y pasarlo bien. Constituyen la primera tuna novata femenina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga y, como aprendices, han de pasar por un periodo de novataje antes de vestir la beca. "Hemos salido disfrazadas dos veces por el centro, la primera vez de piratas y la segunda cada una diferente", explica Vero, una de las componentes.

La idea nació en las pasadas Navidades mientras un grupo de estudiantes de Medicina cantaba villancicos en la calle para financiar parte del viaje de fin de estudios y donde contaron con la ayuda de la tuna masculina. "Ahí nos dimos cuenta de que queríamos ser tunas y de que éramos un grupo suficiente para montar la nuestra propia", expresa Rocío. Desde entonces tuvieron que echarle mucho tiempo y, sobre todo, muchas ganas, hasta que los chicos decidieran apadrinarlas. "Ellos nos van descubriendo poco a poco este mundo, somos sus novatas aunque somos dos tunas independientes, y también nos han prestado algunos instrumentos", comentan.

El pasado miércoles estrenaron sus voces ante la comunidad universitaria durante el acto de clausura del 40 aniversario de la universidad y la entrega por parte del Colegio de Médicos de la medalla de honor a la Facultad de Medicina. De esta manera, quieren abrir sus puertas al resto de cursos, aunque también a aquellas chicas de otras titulaciones que lo deseen, y aseguran que no son pocas las que ya están interesadas en participar. Y es que ni el repertorio se les escapa de las manos. Aunque aún es pronto para disponer de boleros propios adaptan los clásicos del repertorio masculino a las tonalidades femeninas. "A veces nos dicen que la tuna está para cantarle a las niñas y nos preguntan que a quién vamos a cantar nosotras, pero lo que queremos es formar parte de esta tradición", manifiesta Carmen. Así es como Clavelito, Perfidia o La morena de mi copla suenan ahora con voces de mujer.

A estas jóvenes trovadoras no les falta ilusión. Aunque prima el descaro, la picardía y las ganas de fiesta tienen claro que ser tuno no es solo eso. "No podemos olvidarnos de a quién representamos cuando llevamos el escudo de la facultad. Si no hubiera sido por su apoyo, el de la tuna y también el de la Sub21 habríamos sido un coro, pero no una tuna femenina", añaden. De momento ensayan en los pasillos y el porche de la propia facultad, pero les sobran ideas para seguir avazando y aprender de otras formaciones, como la de Almería, la primera tuna femenina de Andalucía.

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