Los universitarios sufren tres veces menos paro que los que no estudian

  • En Málaga hay 15 titulados superiores sin trabajo por cada cien habitantes, la mitad que en los ciudadanos con estudios secundarios · La Junta ofrece en las escuelas taller formación a jóvenes para sacarse el graduado

El paro, como las enfermedades, afecta a cualquier persona, independientemente de su condición social. Es un virus que se ha extendido y que en Málaga ya ha alcanzado a más de 176.000 ciudadanos. Ante el desempleo, la fortaleza del sistema inmunológico del trabajador es relativa ya que, en la mayoría de ocasiones, el contagio depende más de agentes externos e incontrolables que del propio individuo. No obstante, siempre hay variables que conviene tener en cuenta y que, en un momento dado, pueden ayudar a mantener un puesto de trabajo en lugar de acabar de patitas en la calle. Una de ellas es la formación. La tasa de paro entre los malagueños que tienen estudios universitarios es del 15,4%, doce puntos menos que la media provincial y casi tres veces menos que entre las personas analfabetas, cuya tasa de desempleo está cercana al 40%, según datos del Instituto de Estadística de Andalucía del último trimestre del año pasado extraídos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

La economía malagueña ha dependido durante los años de bonanza del turismo y la construcción, dos sectores en los que gran parte de la mano de obra no tiene por qué tener una alta cualificación. El delegado provincial de Empleo de la Junta de Andalucía, Juan Carlos Lomeña, señala que "el paro ha entrado con más fuerza en Málaga en personas sin formación o sólo con estudios primarios porque muchos de ellos estaban trabajando en la construcción". El máximo responsable de Empleo en la provincia también subraya que "los parados de larga duración que tienen más de 45 años suelen ser de la construcción en el caso de los hombres y en el área de servicios en las mujeres". De hecho, el 42,6% de los malagueños que sólo tienen estudios primarios están en el paro, un porcentaje que va disminuyendo conforme aumenta el nivel formativo.

En este contexto, y aunque el desempleo no entiende ahora de títulos académicos, se demuestra que las personas con menor formación están más expuestas a sufrir el paro. Para apoyar a estos malagueños con menos opciones, la Junta de Andalucía está apostando por fomentar la formación profesional ocupacional. Lomeña destaca que el gobierno autonómico está desarrollando en la provincia, junto con entidades privadas, ayuntamientos y otros organismos públicos, "más de 1.000 cursos en los que están participando unos 15.000 estudiantes", a lo que hay que sumar las 2.000 personas que están inscritas en las escuelas taller y talleres de empleo. El delegado provincial subraya que, aparte del módulo formativo, tienen un maestro de apoyo y organizan clases especiales con el objetivo de que los alumnos puedan sacarse, al menos, el graduado escolar para conseguir una formación más completa. "Intentamos recuperar a jóvenes que, mientras estudian jardinería o fontanería, refuerzan su formación general y les ayudamos a que puedan tener el graduado", afirma Lomeña quien, no obstante, hace hincapié en que este tipo de cursos suele ir dirigido a jóvenes "porque entre los mayores ya es más difícil que tengan interés en alcanzar ese nivel".

El secretario provincial del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), Antonio Herrera, coincide en señalar que la alta tasa de desempleo en las personas con menor grado formativo "indican que en Málaga el trabajo que da una mayor ocupación está en el sector servicios y en la construcción, donde el empleo es de muy baja cualificación".

No obstante, Herrera considera que también se está produciendo otro fenómeno que, en este caso, afecta a las personas con mayor preparación. El secretario provincial de CCOO cree que "se está infravalorando laboralmente a personas que tienen, por ejemplo, un nivel universitario y que están desempeñando puestos menores del que les correspondería". Herrera afirma que esas dos tendencias están provocando, por una parte, "que personas con una alta capacidad formativa se estén yendo de Málaga y busquen trabajo en otras provincias" y, en segundo lugar, que esta provincia atraiga, por las especiales características laborales de la provincia, a personas con menor cualificación.

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