La venta de viviendas supera las 30.000 unidades por primera vez desde 2007

  • El mercado inmobiliario sigue pujante en Málaga con un incremento de operaciones del 12,8% en 2017

  • La usada es líder

Un joven mira el escaparate de una inmobiliaria. Un joven mira el escaparate de una inmobiliaria.

Un joven mira el escaparate de una inmobiliaria.

El sector inmobiliario malagueño cerró el año pasado con su mejor registro en una década. La demanda está tirando con fuerza de la vivienda y eso provocó que el año pasado se firmaran 30.064 operaciones de compraventa, lo que supuso un aumento del 12,8% respecto al ejercicio anterior y que, por primera vez en los últimos diez años, se consiguiera superar la barrera de las 30.000 unidades. Parece un hecho sin importancia, pero no lo es en absoluto porque el año pasado se vendieron más casas que incluso en el primer año de la crisis, allá por 2008, cuando los compradores aún se afanaban por obtener créditos hipotecarios para adquirir unas viviendas que, pensaban, se iban a revalorizar con total seguridad pasara lo que pasara. Esas 30.000 ventas han caído, además, como agua de mayo para un sector, tanto de promotores como de inmobiliarias, que ha tenido que pasar una travesía por el desierto durante varios años y que ha visto como, por ejemplo, en 2012 apenas se comercializaron 17.822 viviendas.

En 2017 se vendieron 3.416 casas más que en 2016, es decir, casi 10 viviendas más al día, con la repercusión económica que supone. Según los datos oficiales publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la demanda tiró tanto de las viviendas usadas como de las nuevas, si bien las de segunda mano siguen siendo las grandes protagonistas por el simple hecho de que hay más oferta. El año pasado se firmaron 24.644 operaciones de compraventa para viviendas usadas en la provincia de Málaga, un 12,4% más que en 2016, y 5.420 para viviendas nuevas, un 14,6% más. La presencia de inmuebles nuevos, como puede apreciarse, es aún pequeña para la demanda real, pero es notable el crecimiento porque confirma que el sector promotor, poco a poco, vuelve a confiar en la creación de producto.

Málaga es la cuarta provincia española en la que se venden más viviendas

Hace unos días, el Colegio de Arquitectos de Málaga anunció que el año pasado se habían terminado 2.583 viviendas, el doble que en 2016, se pondrán en carga y muchas de ellas se adquirirán ya en 2018. También se indicó que los promotores habían visado casi 5.000 inmuebles, un 60% más que en el año precedente, siendo Málaga capital, Estepona y Mijas las localidades con un mayor volumen de proyectos. Ese impulso ratifica el interés del sector empresarial, pero como puede comprobarse está lejos de la demanda real de una provincia como Málaga, la sexta mayor de España por población, la cuarta que más empresas crea y una de las que tiene mayor saldo positivo migratorio. El dato de compraventa del INE publicado ayer lo confirma: la demanda ha sido de 30.000 viviendas en un año.

Málaga fue el año pasado la cuarta provincia española donde se vendieron más viviendas, siendo solo superada por Madrid (70.203), Barcelona (52.558) y Alicante (34.659). Cabe señalar que Málaga y Alicante lideran todos los años la venta de viviendas a extranjeros no residentes. En el contexto andaluz, la preferencia de los compradores por Málaga es evidente, impulsada por el turismo y por el dinamismo económico de esta provincia. En toda Andalucía se firmaron el año pasado 89.337 compraventas de viviendas, por lo que Málaga representa un tercio. La segunda provincia con más demanda inmobiliaria fue Sevilla con 14.869 viviendas, la mitad que Málaga, y la tercera Cádiz con 10.620.

¿Por qué se venden tantas viviendas en Málaga? Es por la conjunción de varios factores. Es una provincia que, además de tener una población residente amplia que precisa pisos para su día a día, atrae cada año a miles de turistas que adquieren viviendas pero que no residen de forma habitual en la costa sino que la tienen para pasar temporadas. Málaga está también captando empresas nacionales e internacionales cuyos empleados y familias necesitan instalarse y, por otra parte, la compra de viviendas se ha convertido en un foco para atraer a inversores ante la escasa rentabilidad de los depósitos.

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